Somos un par de irrealistas… ¿Tú todavía no?

Muchas veces nos han llamado locos, irrealistas, fantasiosos.

Especialmente en Abril del 2010…

Cuando tomamos una decisión que lucía imposible a los ojos de quienes sólo se dan permiso de ver… con los ojos del cuerpo.

Y no precisamente nos llamaban así como un halago. Ni siquiera era “bromeando”. Era una delicada manera de insultarnos. De reprobar nuestra forma de vivir.

Cuando alguien juzga a otro de “irrealista”, lo que está haciendo es protegiéndose, porque cree que su realidad está amenazada.

Quien emite ese juicio no sabe que no hay tal cosa como LA realidad absoluta, y siente que si alguien es capaz de ver otra realidad está entonces invalidando la suya –la que da por única, por cierta, por verdadera.

Pero “la” realidad es que hay varias realidades y no una sola ;-)

A continuación compartimos un extracto que pertenece a uno de nuestros recientes artículos, 3 elementos para vivir más de la realidad que realmente quieres vivir, y que está alineado a nuestro tema del mes de Abril:

La vida y la realidad son dos cosas distintas.

La primera, la vida, es la obvia consciencia de tu existencia. Es el movimiento constante del fluir de La Existencia. Manifestándose. Expresándose. Mostrándose. Apareciendo y desapareciendo.

Todo en el espacio de la Consciencia Espiritual que eres.

La realidad, es la experiencia que tienes de la vida. Es la manera particular en la que vives tu existir. Es la mirada de la vida desde una perspectiva particular del infinito.

Desde esta mirada, la «realidad» es la experiencia que tienes producto de una manera particular –un punto de perspectiva– de relacionarte con aquello de lo que eres consciente en un momento determinado.

De allí que ante las mismas circunstancias, dos personas relacionándose con ellas desde sus particulares perspectivas, tendrán dos experiencias –o realidades– totalmente distintas.

Por ejemplo:

La «claustrofobia» es el miedo –pánico aterrador incluso– a estar en un lugar cerrado y quedarse encerrado. Más concretamente, a las consecuencias que quien siente ese miedo proyecta como posibles.

La realidad que una persona que siente claustrofobia experimenta ante un ascensor, puede incluir la sensación de falta de aire, sudoración, latidos acelerados, falta de aliento o hiperventilación, temblores, aturdimiento o desmayos, náuseas, mareo, etc.

Su experiencia –y su realidad– es radicalmente distinta a la de millones y millones de personas que a diario utilizan uno sin siquiera percatarse que entraron y salieron de él. Sin el menor de los síntomas físicos o emocionales.

Incluso su realidad cotidiana es distinta, ya que se encuentran con la limitación de no poder ir a edificios demasiado altos si no pueden subir escaleras, tienen que prever si el cine, restaurant u oficina a donde irán tiene o no ascensor, y un largo etc.

Hasta conocemos el caso de una persona que se negó a ser operada en un determinado hospital, porque el traslado a la sala de cirugía incluía el paso por un ascensor…

Con este ejemplo y de forma en extremo simple, tienes evidencia de dos realidades diferentes ante una misma circunstancia. Dos perspectivas. Dos mundos paralelos.

La realidad no tiene que ver con “el afuera”, sino con tu mirada “desde adentro”.

A este punto, seguramente ya vas sintiendo que nuestro personaje humano (quien creemos ser) no está condenado a vivir “lo que pasa” sin salida ni a ser víctima de una realidad externa única e inamovible.

Tenemos la opción de escoger y mudarnos a realidades más alineadas con nuestro Verdadero Ser.

Basta con movernos de perspectiva. De ángulo. De mirada.

En palabras sencillas…

Al cambiar lo que estamos creyendo que las cosas significan, instantáneamente nos movemos a otra realidad.

Literalmente.

La experiencia es otra. La vibra se transforma. Nuevas posibilidades se reconocen.

Y tu mundo cambia.

Usando el ejemplo anterior, si fuéramos claustrofóbicos, no se trata necesariamente de mudarnos a un mundo sin ascensores… sino vivir la experiencia ante el ascensor, de una forma totalmente distinta.

Aunque lo de mudarnos a un mundo sin ascensores –una realidad en la que también las circunstancias sean diferentes– también vale ;-)

De hecho…

Podemos ser tan irrealistas, locos y fantasiosos como nos de la gana.

Si por irrealistas entendemos que es aquel que se atreve a abrazar la aventura de vivir su resonancia, más allá de los convencionalismos y las hipnosis de la sociedad… ¡bienvenida la etiqueta!

Es desde esa libertad que podemos conectar plenamente a cualquiera de las realidades que realmente resuenen con nuestra Alma.

Así como hemos hecho nosotros muchas veces. Como cuando en Abril 2010, decidimos vivir el salto a una realidad paralela en un tiempo que los “realistas” decían que no era posible debido a un camión de razones, explicaciones, estadísticas y lógicas que nos quisieron volcar encima.

Incluso después de haberles probado que sus razones no fueron tan “reales”, porque de hecho logramos lo que decían que era imposible… muchos escogieron adjudicar nuestro salto de realidad a la “suerte”. Pfff!!!

Verás quien realmente somos –Seres Espirituales teniendo experiencias humanas– buscamos vivir toda clase de experiencias. Plenamente. En éxtasis. Apasionadamente.

Muchas de ellas, indeseables para la mente. ¡Pero igualmente deseadas por nuestra Consciencia Espiritual!

Nuestra Alma no está buscando “sentirse bien” o “superar problemas”, sino sentir la vida en su máxima expresión.

Lo que nuestro Espíritu busca es expandirse en la vivencia de la experiencia, para verSE más de cerca desde una de las infinitas perspectivas de la existencia que Es.

Hay mucha tela para cortar en este tema de los «saltos de realidad».

Y por ello, para celebrar nuestro 4to. aniversario de uno de nuestros más relevantes saltos deliberados de realidad, durante todo el mes de Abril estaremos compartiendo más acerca del tema cómo moverte a experiencias de realidades que realmente resuenen contigo.

Lo haremos incluso con eventos especiales, por lo que te invitamos a estar más cerca que nunca (abajo te indicamos cómo).

Ahora… dos puntos sobre los que hablaremos en próximos artículos:

1) Dentro la experiencia de vida que estás escogiendo vivir (sí, escogiendo…), se está llevando a cabo un proceso de expansión de consciencia que es relevante para ti.

De lo contrario, pues no estarías viviéndolo. La Existencia no comete errores de guión.

Así que buscar cambiar de realidad para huir de esa experiencia, tendrá poco o ningún efecto.

Hasta que explores y veas lo que tiene para ti, lo más probable es que tu propia frecuencia vibracional te mantenga pegado a esa realidad.

2) Tu frecuencia vibracional es clave para lograr el salto a otra realidad –¡nunca podremos hacer suficiente énfasis en este punto!

Por ahora, en este artículo y los dos previos –¡No aceptes sin sentidos! y 3 elementos para vivir más de la realidad que realmente quieres vivir– tienes material para digerir.

Te invitamos a mantenerte cerca y aprovechar los eventos e información que compartiremos en los próximos días. Por sobre todo, asegúrate de estar suscrito aquí.

¡Ah! Y también te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, Facebook /elpoderdeser, Twitter @elpoderdeser, Instagram @elpoderdeser y YouTube desde donde enviamos constantes pulsos de expansión de consciencia.

¡Nos vemos en la próxima realidad!

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