Un llamado a la radicalización

Lo que sigue es una proclamación. Una declaración de lo que para nosotros, como estudiantes y maestros de expansión de consciencia, es relevante en este momento.

Y de alguna manera, también relevante para ti –si no, no estarías aquí leyendo.

Respira profundo, léelo completo y déjate llevar en un viaje de lo macro a lo micro. De lo etéreo a lo tangible. De lo espiritual a lo humano (aunque lo segundo también es espiritual). De las ideas a los hechos.

Del Todo… a TI.

Aquí vamos…

Seamos radicales.

Radicales ante nuestra resonancia. Nuestra pasión. Nuestra sabiduría espiritual. Nuestro amor. Nuestra felicidad. Nuestra paz. Nuestra libertad. Y nuestra integridad.

Y es que estamos llamados a serlo.

Porque es el camino de nuestra expansión. La aventura de re-conocer más de quienes ya somos.

Es el impulso existencial que busca recordar su fuente. La evolución que retorna a su estado primordial.

Seamos radicales…

Radicales en el sentido de alinearnos a nuestra raíz. A nuestra fuente. A nuestra verdadera naturaleza.

Alinearnos a la totalidad del Ser que realmente somos. Y dejar de vivir haciendo excepciones… y exclusiones.

Radicales en tomar los extremos –el de lo sublime y lo denso, el de lo espiritual y lo material, el de lo trascendente y lo cotidiano– para integrarlos y vivirlos como uno.

Seamos radicales…

En vivir desde lo que nos hace vibrar en éxtasis. Desde lo que enciende nuestro cuerpo con la frecuencia de nuestra Alma.

En seguir nuestro entusiasmo sabiendo que nuestros más profundos deseos son la expresión vibracional de nuestra guía espiritual.

Seamos radicales…

En sabernos consciencia pura y libre. Pura Existencia existiendo para vivirse a plenitud. Total libertad para ser plenamente –libres de temor a las consecuencias que la mente pueda proyectar– quienes nos reconocemos desde el corazón que queremos ser.

Seamos radicales…

En confiar y sabernos amados por la Existencia. En dejarnos guiar por nuestra imaginación, resonancia e intuición. Sabiendo que nada nos amenaza ni nada nos impide entregarnos a vivir la libertad absoluta de la consciencia espiritual que somos.

Seamos radicales…

En experimentar la paz e integridad plena que se hacen palpables cuando desde el amor que somos y la honra a la existencia del otro, nos hacemos eco de las verdades de nuestra Alma que claman ser expresadas.

Seamos radicales.

En no anteponer la lógica de nuestras limitadas creencias a las razones sin justificación de nuestro corazón.

En salir del trance en el que hemos creído que dependemos de la mente para protegernos, y que su prioridad es la de controlar.

En saber que como la consciencia expandida que somos, estamos creando este maravilloso juego humano para reencontrarnos con nuestra divinidad en el espacio infinito más allá de nuestras mentes.

Seamos radicales…

En no hacer excepciones a todo lo anterior. A no creernos la excepción del amor incondicional de la Existencia. A sabernos seres infinitos y eternos merecedores de toda experiencia que en nuestros corazones brilla con la luz del deseo.

Seamos radicales…

En sabernos no sólo libres, sino también poderosos. Con el poder para elegir cómo queremos encontrarnos con la irrevocabilidad de nuestra existencia en cada ahora. El poder para escoger nuestra realidad ante la vida que, en otros niveles de consciencia, también estamos escogiendo.

Seamos radicales…

En no tolerar aquello que no resuena con nuestra esencia. En no tolerar en nombre de creencias disfuncionales, experiencias recurrentes que por contraste nos muestran lo que ya no somos, y nos recuerdan el llamado a adueñarnos de la vida que estamos por crear.

Seamos radicales…

En ser congruentes, sin excusas y sin requerir justificaciones, ante nuestra verdad. En actuar desde lo que ya desde el corazón sabemos, aún antes que la mente pueda comprenderlo y explicarlo.

En dejar de seguir diciendo que “queremos” algo… sin movernos a ello.

Seamos radicales…

En no tomar la pauta de las circunstancias. En no esperar una señal en otra cosa que no sea nuestra propia resonancia. En no esperar a que el otro nos valide. En no necesitar que el otro nos entienda.

Por que ya tenemos la única validación que necesitamos: la de la Existencia queriendo ser quienes somos.

Seamos radicales…

En disfrutar la fuerza que hay en adueñarnos, en mandar las excusas al carajo, en tomar la firme y clara decisión de atrevernos a vivir lo que no podemos negar que queremos vivir.

En retomar el poder desde la mirada de quien Realmente Somos y no desde la mente que hemos creído ser.

Y es que desde la radicalización de nuestra expansión, libertad y alineación, la vida se reorganiza y nos presenta en bandeja de plata lo que está en sintonía a esa fuerza, a esa energía, a esa Verdad.

Movernos a la realidad que realmente deseamos vivir, requiere ser RADICAL con nosotros mismos. Pasa por no aceptar pendejadas de nuestra mente que, aunque buscan protegernos, lo que hacen es mantenernos cómodos en nuestra desalineación.

Podemos escoger seguir quejándonos. Podemos escoger seguir desalineados. Podemos escoger seguir viviendo lo que no queremos.

Es válido. Es otro viaje. Pero no el único que tenemos disponible.

Si buscamos excusas, encontraremos las justificaciones que apoyen nuestras incongruencias.

Si buscamos alinearnos, encontraremos el poder para hacerlo.

Siempre… siempre… SIEMPRE tenemos la oportunidad de escoger cómo vivir el juego que tenemos frente a nosotros.

Por eso, también seamos radicales…

En el amor a nosotros mismos. En vivir radicalmente sin juicios ni culpas. Sin castigos ni recriminaciones.

Seamos radicales…

En recordar que el pasado no nos define, el presente no nos determina, ni la incertidumbre del futuro nos amenaza.

En saber que nuestro punto de poder y de plena libertad, desde el que creamos nuestra realidad y damos forma a nuestra vida, es ahora.

Seamos radicales…

En gozarnos la aventura. En vivir desde la liviandad de la consciencia expandida que somos.

En jugar desde la perspectiva y sabiduría espiritual de nuestra consciencia expandida, la cotidianidad del juego humano que hemos escogido vivir.

¿A qué viene todo este llamado a la radicalización de nuestra expansión y alineación?

Sencillo:

Cada día, en nuestra propia experiencia, se nos hace más evidente lo indispensable de ser radicales a la hora de vivir nuestro entusiasmo y nuestra Verdad.

Las “medias tintas” son jabonosas y, en términos de la frecuencia vibratoria que emitimos al universo, le son imposible de traducir con certeza.

Ante la disonancia entre nuestros deseos y nuestras incongruentes acciones, lo que recibimos de vuelta es un “Sí, pero no” como respuesta.

Y es que no podemos pretender ver al Norte y al Sur al mismo tiempo. Seguir meditando, siguiendo cuentas en redes sociales que hablan de espiritualidad o leyendo a maestros… y por otro lado seguir en nuestras prácticas de victimización, culpando al afuera por “lo que me pasa”, tomando decisiones basadas en las historias pasadas, justificando nuestros miedos, y resguardándonos en la necesidad de seguridad.

Mientras sigamos tomando la pauta de las circunstancias –y por “circunstancias” nos referimos desde la economía y las leyes de la física o la biología, hasta tus emociones, ideas y pensamientos, pasando por tus relaciones, tu cuerpo y tu cotidianidad– seguiremos sumergidos en la ilusión de ser sólo seres humanos a merced, en mayor o menor grado, de lo que sucede fuera de nosotros.

Mientras sigamos a la espera de que las cosas cambien, nos seguiremos sintiendo desconectados de nuestro poder, insuficientes e incapaces de vivir nuestros sueños plenamente… de ser felices… de vivir en paz.

Porque seguiremos en la ilusión de que siempre hay una amenaza de la que protegernos, un obstáculo que vencer, un límite que nos define.

El camino de la radicalización expansiva es una aventura seductora. Retadora para la mente humana y sus limitaciones y, al mismo tiempo, fascinante.

Esto implica…

…pensar menos.

…alinearte en pensamiento, palabra y acción, al impulso y la sabiduría de tu Ser.

…tomar decisiones intuitivamente, no “lógicamente”.

…renunciar, dejar, soltar lo que ya no eres y no te refleja.

…ignorar lo que va en contra de tu propia sabiduría que, sin palabras, habla a través de tu imaginación, resonancia y entusiasmo.

…tomar riesgos –sabiendo que en realidad no corres ninguno.

…entregarte sin límite a tu pasión por vivir apasionadamente.

Todo al tiempo que seguimos experimentando nuestra cotidianidad.

Porque a lo que estamos llamados –como individuos y como colectivo– es a vivir el juego humano cada día más conscientes, más despiertos, más conectados al poder y la fuerza de nuestro Verdadero Ser.

A cada paso de este camino de despertar, soltemos quien no somos y reconectemos a la Verdad del Ser que Realmente Somos.

Dejemos de hacer excepciones.

No sigamos excusando lo que hemos tolerado.

Pongámosle un parao.

Es un nuevo ahora.

Seamos radicales.

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P.D. Todo lo anterior te invitamos a vivirlo en alineación con tu integridad, desde la energía de la autenticidad, la empatía, el respeto y el amor.

Aprender a vivir de esta forma, aprender a alinearnos a la Verdad de nuestro Ser, soltando las justificaciones de nuestra mente, los “Es que no puedo porque…”, es aprendible. Más aún, es recordable –y es que es nuestra naturaleza, es quien Realmente Somos.

Y esa es una de las parte del viaje que más nos apasiona experimentar y enseñar.

Si te reconoces en este llamado, aquí tienes cómo comenzar de inmediato a moverte hacia una realidad alineada a tu Verdad. Y si quieres vivir un viaje único y sin retorno hacia más de la radicalización de tu libertad, felicidad y plenitud, aquí tienes una aventura que nos encantaría vivir junto a ti.

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