Manifestación de Nuevas Realidades en 3 Actos… o ¿Cómo se llama la obra?

Acto I

Se abre el telón. Apareces en escena.

Tu vida y sus circunstancias son el escenario.

Ahí, te encuentras deseando. Entusiasmado. Y claro de lo que ya no resuena contigo. Con tus preferencias evidenciándose en tu querer.

Expresas tu intención de soltar lo que ya no se parece a ti. Decides abrazar lo que quieres.

Declaras seguir tu resonancia.

Y con la alta frecuencia de tu entusiasmo de fondo, se cierra el telón.

Acto II

Se abre el telón. Sigues en escena.

Ahora en acción. Moviéndote para vivir lo que se te reveló en el acto anterior.

Comienzan a aparecer nuevas circunstancias.

Retos. Desafíos. Problemas. Situaciones confusas.

Por dentro, los pensamientos están alborotados. Duda. Cuestionamientos. Declaración de confusión.

El escenario pareciera decirte que no es por aquí la cosa. Es como si te indicara que lo que dijiste querer en el Acto I, no se está manifestando.

Comienzas a creer que es así. Dudas de tu certeza y le das credibilidad a tus dudas.

Se cierra el telón.

Acto I versión 2 (sí, esta obra regresa del II a una variante del primer acto)

Se abre el telón. Ahí estás.

El escenario: tu vida y circunstancias de antes. Quizá con algunas variantes. Pero la esencia… la misma.

¿Resignación? ¿Sensación de ser víctima ante tu vida? Emociones alborotadas en ti.

Cruza por tu mente el miedo a no ser suficiente. A no ser merecedor de lo que te apasiona.

Quizá es momento de resignarte. Lo que algunos disfrazan con la idea de “aceptar que así son las cosas”.

Sigues con tu vida.

Se cierra el telón.

¿Cómo se llama la obra?

¿Se te ocurre algún título?

Algunos la llamarán “Así es mi vida”.

Otros, “Yo y mi mala suerte”.

Unos más, ”Debe ser que no soy lo suficiente merecedor” o “Víctima de mis circunstancias”.

Y es que hay quienes lo viven así. Y repiten esa obra una y otra vez. Algunos en frustración. Otros en lucha. Muchos en desesperanza… o desesperación.

Yo prefiero títulos que apunten más al mecanismo por el cual la obra no pasa del segundo acto y termina en una variación del primero.

Probemos con éste: “Vivir dándole más autoridad a las circunstancias que a tu sabiduría espiritual”.

Aquí va otro más simple: “Creer que el poder está afuera”.

Uno más: “Confundir el eco con tu verdad”.

Veamos si esta vez podemos vivir la obra de manera diferente:

Acto I

Se abre el telón. Apareces en escena.

Tu vida y sus circunstancias son el escenario.

Con tu presencia en escena, te encuentras deseando. Entusiasmado. Y claro de lo que ya no resuena contigo. Con tus preferencias evidenciándose en tu querer.

Expresas tu intención de soltar lo que ya no se parece a ti. Decides abrazar lo que quieres.

Declaras seguir tu resonancia.

Y con la alta frecuencia de tu entusiasmo de fondo, se cierra el telón.

Acto II versión 2

Se abre el telón. Sigues en escena.

Ahora moviéndote. Tomando acción. Moviéndote para vivir lo que se te reveló en el acto anterior.

Comienzan a aparecer nuevas circunstancias.

Retos. Desafíos. Problemas. Situaciones confusas.

Por dentro, los pensamientos están alborotados. Duda. Cuestionamientos. Declaración de confusión.

El escenario pareciera decirte que no es por aquí la cosa. Es como si te indicara que lo que dijiste querer en el Acto I, no se está manifestando.

Pero intuitivamente, sabes que es un espejismo. Un reflejo de lo que fue, no de lo que es.

Un eco. La proyección de lo que habías creído y de tu energía antes de que siquiera la obra comenzara.

Recuerdas que el reflejo en el espejo que tu vida física es, suele tardar un poco en cambiar.

Es parte del juego.

Reconoces que la escena actual te está brindando la oportunidad de confirmar tu querer. Te ofrece el regalo de intensificar el contraste.

No para ceder. Sino para conectar aún más con tu libertad y poder.

No para resignarte. Sino para experimentarte aún más como el dueño de energía.

No para doblegarte. Sino para reencontrarte con la liberadora experiencia de saberte más que las circunstancias.

No para aplastarte. Sino para tener la experiencia directa de la consciencia y energía espiritual siempre presente que trasciende cualquier circunstancia.

No para encerrarte. Sino para expandirte a más de quien realmente eres.

Intuitivamente, decides hacer lo único que realmente tiene sentido: confiar en quien realmente eres más allá de tu mente y sus dudas —la existencia misma experimentándose como creadora de la vida— y seguir tu resonancia.

Porque recuerdas que las circunstancias no tienen autoridad. Literalmente. No son las “autoras” de nada. Tú lo eres. Es tu obra.

Sólo tu estado de ser —tu actitud vibracional ante la vida— es lo que importa. Lo que crea. Lo que transciende.

Sabes que tarde o temprano el eco cesará. Sabes que en el espejo de tu vida se reflejará la energía en la que has elegido quedarte.

No sabes cómo sucederá. No sabes qué forma adoptarán los reflejos. Ni cuándo aparecerán.

Y en plena escena, te relajas al saber que los cómo, los cuándo ni los dónde, no están para tu mente saberlos con antelación. Serán una sorpresa… una maravillosa sorpresa. Un regalo de tu alma a la mente con la que juegas éste, el juego de ser humano.

Así que sin angustias ni apegos, te regocijas en la apreciación por el hermoso contraste que tus circunstancias te ofrecen.

Y ante la excitante oportunidad de expandirte a más de ti…

Se cierra el telón.

Acto III (yeahhh baby!)

Se abre el telón. Ahí estás…

Celebrando.

El escenario: nuevas circunstancias. ¡Nueva vida!

La confirmación de tu intuición.

La reafirmación de tu merecimiento incuestionable.

La experiencia de tu entusiasmo expresado.

Estás en el disfrute de las sorpresa de encontrarte ante reflejos y sincronizidades que tu mente nunca hubiera sido capaz de prever.

Y como nunca antes…

Te sabes creador. Te sabes más de lo que se ve. Te sabes más de quien realmente eres.

Y se te hace evidente lo que la vida es: un maravilloso y divinamente misterioso juego de exploración y expansión.

Se cierra el telón.

¿Cómo se llama la obra? *

Como te dé la gana llamarla.

Eres tú el que decide.

Ahora y siempre.

Y en el darte cuenta de tu poder para escoger tu estado de ser ante cualquier circunstancia, podrás elegir qué obra vivir cuando tu corazón se encienda de deseo.

La de no pasar del segundo acto y reencontrarte una y otra vez en diferentes versiones del primero.

O la de celebrarte en el tercer acto. Una y otra vez.

firmas_leo_evelyn
  • Para efectos prácticos, démosle un título a la obra: Manifestación de tus Nuevas Realidades en 3 Actos :-)

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