¿Qué necesitamos para vivir lo inesperado desde un sentido profundo de libertad y paz personal?

Nos disponíamos a escribir un artículo a cuatro manos sobre otro tema, cuando súbitamente nos avisaron que mi mamá (la de Evelyn), estaba en la sala de emergencias aparentemente con un infarto…

Después de varias horas, llamadas que van, vienen y exámenes de todo tipo, ya está estabilizada y se sabe que no fue infarto. Ahora quedan más exámenes para encontrar qué causó los síntomas y observar durante los próximos días cómo evoluciona.

Así nos sorprenden las circunstancias.

No avisan. Sólo se aparecen en nuestra película.

Creamos estar preparados o no para vivirlas, allí están ellas.

Todas las circunstancias son inesperadas. Porque aunque la mente crea que sabe qué pasará, qué viene después de este ahora, cómo reaccionará el afuera luego que yo tome X acción… la verdad es que no tenemos certeza alguna.

La incertidumbre nos rodea, por los lados, por arriba, por abajo, nos traspasa y nos envuelve.

Vivimos basando nuestras acciones en especulaciones interminables, cálculos, proyecciones, recuerdos, etc. etc. Eso que Evelyn llama “trigonometría mental”.

Por lo general las circunstancias que etiquetamos de “buenas” es fácil vivirlas (aunque no siempre las aprovechamos).

Pero las que nos retan, esas que nos mueven el piso o “nos quitan la alfombra” como decimos, las que llamamos “difíciles”, “intensas”, “negativas” o “malas”… pues esas requieren de una fuerza, unas perspectivas, una “preparación” emocional y conexión espiritual que no siempre hemos trabajado en nosotros.

Una fortaleza que cuando más la necesitamos… parece no estar accesible. Es ahí cuando acudimos a patrones aprendidos de desesperanza, cansancio, angustia, victimización…

A veces es una enfermedad, o una situación crítica como la que atraviesa nuestra amada Venezuela. Quizá es una ruptura de pareja, la transición (muerte física) de alguien amado, una situación financiera que ahoga, un despido laboral, la caída de un proyecto profesional… en fin.

Quiénes somos ante esa situación… cómo decidimos (consciente o inconscientemente) vivirla… qué acciones tomamos… las proyecciones que hacemos… y cómo nos manejamos ante esas circunstancias (porque nunca las manejamos a ellas) es totalmente relativo a algo crucial:

Nuestro nivel de expansión de consciencia en ese momento

Usamos la palabra “nivel” de forma descriptiva, no cualitativa. No hay un nivel “mejor” o “peor” que otro. Cada nivel representa una frecuencia vibratoria, sólo eso.

Y cualquiera que sea el nivel en el que puedas encontrarte en un momento dado, es relevante a tu proceso de expansión en el tema de vida que has escogido experimentar, desde la Consciencia Espiritual que Realmente Eres.

Aquí queremos enfocarnos en la calidad de tu experiencia ante tus circunstancias. Y el rol determinante que juega la perspectiva desde la cual observas lo que ocurre.

Porque allí, en tu consciencia, sí es posible intervenir para experimentar lo que puedas estar viviendo con mayor amabilidad, gentileza, paz, expansión y disfrute.

La famosa resiliencia –un término muy utilizado en estos tiempos– se define como: La capacidad de una persona para recuperarse frente a la adversidad.

Pero no nos referimos específicamente a ella, aunque está involucrada en este proceso.

Y es que desde la expansión de consciencia, no estamos hablando de recuperarnos de la experiencia –como quien vive una caída y luego se levanta aún adolorido, pero continua “con la frente en alto y sin derrotismos”.

Nos referimos a la manera en que vivimos la “caída” en sí misma.

Por ejemplo, puedo vivir la noticia de mi Mamá –quien cumplirá 83 primaveras en pocos días– en la sala de emergencias desde la angustia, el miedo o la histeria, haciendo proyecciones fatalistas en mi mente.

Otra opción es adueñarme de mis emociones y tomar acción desde la serenidad, encontrándome en mi centro mientras ofrezco apoyo si es necesario.

Y también puedo…

Despertar al hecho de que las circunstancias no me están haciendo sentir nada… son mis creencias, interpretaciones y proyecciones las que se traducen en emociones.

Utilizar la guía vibracional de mi Consciencia Expandida, que me deja saber –al experimentar contracción y lo que solemos llamar emociones negativas– que estoy relacionándome con las circunstancias desde creencias que están fuera de alineación con lo que mi Consciencia Expandida sabe.

Reconocer la oportunidad para verme en esas creencias que inducen la contracción de mi energía, y saberme como la consciencia más allá de ellas.

Recordar la libertad siempre presente en mi consciencia de escoger mi estado de ser independientemente de mis circunstancias, al moverme a nuevas perspectivas y a mi sabiduría espiritual.

Conectar a la certeza espiritual de que mi Mamá, en este caso, desde el Ser que Realmente Es, está decidiendo su experiencia y que sea cual sea esa decisión, es perfecta y nada la amenaza ni a ella ni a mí.

Otro ejemplo es la crisis en Venezuela. Algunos han entrado en profunda desesperanza, depresión, angustia y miedo. Otros lo han y hemos vivido desde la conexión espiritual activa, conectándonos y conectando a otros a la paz y a la Venezuela posible, desde nuestra propia paz.

Nuevamente queremos dejar claro que no hacemos juicios de valor sobre una u otra manera de vivir cualquier circunstancia.

Cualquier estado de ser que se escoja, sirve a un propósito de expansión de consciencia. Al vernos ante nuestras propias reacciones podemos ver más de nuestras creencias, y conectar al Ser que Realmente Somos más allá de nuestra experiencia humana.

Muy probablemente prefieres vivir una experiencia desde la paz y el bienestar, que desde la angustia, el miedo y la desesperanza. Especialmente aquellas experiencias que llamas “intensas” o “retadoras”, ¿verdad?

¿Por qué?

Porque se siente mejor. Así de simple.

Y porque…

Intuitivamente te conectas a tu propia sabiduría espiritual desde la que sabes que lo que está en ti hacer, por así decirlo, no es dejarte consumir por las circunstancias. Es adueñarte de tu actitud, perspectiva y vibración ante la vida.

Cosa que es totalmente posible.

Verás, no somos víctimas de lo que sucede “afuera” (ni “adentro” tampoco). Por retador que se experimente ese “afuera”, es estructuralmente incapaz de “hacernos” sentir algo.

Nuevamente: no hay forma posible en que una circunstancia, persona, lugar, hecho, o pensamiento nos “transmita” una emoción.

Nuestras emociones surgen de las interpretaciones que hacemos de esos hechos, basados en creencias que hemos ido formando y acumulando.

Pero no se trata de “cambiar espejitos” y sustituir unas creencias por otras. La verdadera transformación no se hace EN la mente sino a través de la mente.

Usamos la mente así como usamos las piernas, el estómago, los ojos o el cerebro. Como un recurso. En este caso, la mente es un vehículo a través del cual hacemos conexiones, descubrimientos y concretamos lingüísticamente las ideas.

Entonces, si no es cambiando una creencia por otra…

¿Qué necesitamos para vivir cualquier circunstancia desde un sentido profundo de libertad y paz personal más allá de lo que quizá creemos posible en un momento determinado?

Lo que necesitamos es recorrer el apasionante y fascinante camino de despertar de las ilusiones en las que hemos vivido. Lo que nosotros llamamos un camino de expansión de consciencia.

¿Cuáles son esas ilusiones?

Para ponerlo en palabras y hacerlo digestible, aquí tienes 7 de ellas (en esta página te hablamos en detalle de cada una):

  • La ilusión de la incompletitud del ahora

  • La ilusión de la promesa del después

  • La ilusión de la posibilidad que algo pueda faltar

  • La ilusión de la dualidad bueno/malo

  • La ilusión de el poder del afuera

  • La ilusión de la supremacía de la acción

  • La ilusión de el control de la mente física

Si resuenas con estas ideas puedes ya mismo comenzar a ser observador de tus interpretaciones. Juega a cuestionarlas. Pregúntate si “realmente” lo que interpretas es 100% cierto… o hay la posibilidad que haya otra manera de relacionarte con la circunstancia.

El camino más directo a encontrar respuestas, es tu sentir.

Sientes…

… ¿paz o angustia?

… ¿que fluyes o que estás en contracción?

… ¿confianza en la vida o desesperanza ante el futuro?

… ¿pasión y entusiasmo o aburrimiento e indiferencia?

En tu sentir están las pistas para guiarte a más de tu expansión.

Y aquello que no se siente “bien”, está recordándote que no te pertenece –al Ser que Realmente Eres–, y te invita a explorarlo para trascenderlo y realinearte.

Nuestro estado natural de Ser, es bienestar.

Desde, por y para la paz individual y colectiva,

firmas_leo_evelyn

P.D. Nuestra pasión y entusiasmo lleva años claro: vivir despiertos nuestro camino de expansión de consciencia y acompañar en el suyo a quienes se sienten llamados a vivirlo.

Por ello cada recurso que creamos, artículo que escribimos, cada Programa y Curso, cada webinario gratuito, video, podcast (que pronto retomaremos), y cada una de las novedades que seguimos creando para seguir compartiendo contigo.

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