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La Filosofía detrás de «Ser [Padres] Conscientes»

Desde que el mundo es mundo, en general los padres hemos heredado ciegamente a nuestros hijos nuestras historias, mirada del mundo y nuestro equipaje emocional y psicológico personal.

Para atender muchos de los efectos indeseados que genera esa herencia dormida en todos los miembros de una familia, los autores tradicionales de crianza nos han llenado a lo largo del tiempo de técnicas conductistas y soluciones disfuncionales que no atienden el verdadero origen de la situación:

La inconsciencia desde la que operamos como padres.

Sí, la forma es importante: saber qué hacer ante una rabieta de nuestros hijos, un comportamiento inadecuado o peligroso; saber acompañarles a gestionar sus emociones; guiarles en sus decisiones; apoyarles en el desarrollo de su auto-estima, y tener una relación liviana con ellos, todo ello ES definitivamente relevante.

Pero todo ello se puede hacer de formas dormidas, adultocentristas y desde las historias personales.

Por eso el fondo es lo más trascendente: el vivir todo lo anterior desde el nivel de consciencia individual más elevado que podamos, con coherencia y desde una perspectiva alineada a la verdadera función de los padres en la vida de los hijos:

«Acompañar, sostener, y promover consciente y respetuosamente que nuestros hijos vivan desde SU verdad, no la nuestra»

La forma se desprende del fondo. Si nos ocupamos de sumergirnos en nuestro viaje personal de expansión de consciencia, que no quepa duda que los temas cotidianos serán atendidos desde un espacio más consciente, eficiente, respetuoso, leve y amoroso.

La filosofía de ser padres conscientes propone andar el camino de despertar que nos toca como individuos, incluso antes de convertirnos en padres. Abriendo así un nuevo, liberador y amoroso abanico de posibilidades para nuestros hijos.

Porque sólo así—despertando nosotros primero—es que ellos podrán contar con padres más despiertos y menos ausentes y dormidos ante sus propias historias y cargas emocionales.

Algunos de los mensajes más poderosos y los tópicos más relevantes detrás de la filosofía de ser padres conscientes, tal como yo los vivo en mi experiencia como mamá, y lo que comparto en mi programa online «Ser [Padres]Conscientes» son:

NO MÁS VÍCTIMAS NI VICTIMARIOS.

NO MÁS HERIDAS QUE SANAR.

NO MÁS HISTORIAS QUE ARRASTRAR.

Este es uno de los cambios más radicales que trabajamos en el programa, y que ofrece la verdadera filosofía de crianza consciente: dejar de sentirnos víctimas de nuestro pasado, de nuestra infancia y de nuestros padres. Dejar de sentirnos eternos niños heridos. Adueñarnos del viaje de despertar, y crecer para trascender las historias que nos contamos y nos creímos. Honrar el pasado sin dolor. ¡Despertar y liberarnos! Y desde allí, no heredarles historias a nuestros hijos.

Cambia la idea tradicional de una crianza basada en la supremacía jerárquica y omnipotente de los padres, y te lleva a una relación en la que aprendes a criar a través de lo que tus hijos te muestran que necesitan como los individuos únicos que son, para que puedas acompañarles en su evolución y el despliegue de sus alas.

Una crianza basada en el aprendizaje

Cambia por completo la idea tradicional de una crianza basada en la supremacía de los padres, y te lleva a una relación en la que aprendes a criar a través de lo que te muestran tus hijos. (¿Se derrumba el concepto de la jerarquía?)

El Contacto Consciente
con Nuestra Esencia

En la medida en que tú y tus hijos van haciéndose más conscientes de la esencia individual de cada uno, se establece una nueva dinámica en la relación, más libre de cargas de lo que «debería» ser, y habilitando que florezca una interacción más honesta, respetuosa, liviana y con menos fricción.

En lugar de ser receptores pasivos y obligados de tu autoridad, tus hijos se convierten en potentes fuentes de tu proceso de despertar como persona. Te sirven de espejos que te muestran tu «yo olvidado» en tu propia infancia, lo que facilita trascender muchas de las historias que te has contado sobre tu pasado. Desde un nuevo espacio, podrás ser un papá o mamá más nutritivo, comprensiva y eficiente.

Disparadores de nuestro proceso de despertar

En lugar de sólo ser receptores de tu autoridad y guía psicológica, emocional y logística, tus hijos son disparadores de tu proceso de despertar como individuo y mamá/papá. Sirven de espejos que te muestran tu «yo olvidado» en tu propia infancia. (Sí, llegó la hora de sanar…)

Una relación espiritual más allá de la consanguínea

Conceptos como poder, control, dominio y lucha van quedando de lado, dando paso a una relación espiritual más allá de la consanguínea, que se enfoca en el viaje de despertar y evolución de cada quien.

El comportamiento y la conducta de tus hijos, deja de ser el foco en el que se centra la relación. Calma, no imperará el caos, te lo aseguro, todo lo contrario. Al dejar de ser policías o dictadores, nuestros hijos dejan de sentirse dominados y eso, abre una nueva era en la relación padres-hijos.

Cambia el foco de la relación

El comportamiento y la conducta de tus hijos, deja de ser el foco de la relación. (Calma, no imperará el caos, te lo aseguro).

 EL PARADIGMA DE LA

CRIANZA CONSCIENTE

 

Es posible que te sea familiar y hayas escuchado hablar del paradigma de crianza consciente que desde hace algún tiempo se hace cada día más visible —y que yo practico desde hace +15 años.

Si bien no lo inventó la Dra. Shefali Tsabary, psicóloga clínica nacida en India y formada  en USA, ella sí lo ha hecho muy conocido a través de su libro «Padres Conscientes» en el que integra la filosofía oriental con la psicología occidental.

Hace unos 8 años, conocí a la Dra. Tsabary, autora de los Best Seller «Padres Conscientes», «El Despertar de la Familia» y «Sin Control», en una entrevista en TV que le hizo Oprah Winfrey, la reconocida presentadora de televisión, productora, empresaria y crítica de libros estadounidense.

Oprah ha dicho que en sus 30 años de experiencia, la Dra. Tsabary es: “La mejor experta en educación para padres que he conocido”. Y si sabes quién es Oprah, sabes que eso representa un aval extraordinario.

Cuando empecé a estudiar a la Dra. Tsabary —y con las naturales diferencias entre ambas— quedé sorprendida por el paralelismo entre nuestros paradigmas de crianza.

Supongo que se origina en el profundo viaje espiritual ambas hemos transitado: ella, iniciándose en India donde nació, y yo durante los pasados +30 años.

Además de Oprah, la profundidad de su mirada se ha visto reconocida por el Dalai Lama, quien escribió el prólogo del libro. Y también por líderes de pensamiento reconocidos mundialmente como Marianne Williamson, Eckart Tolle, Marci Shimoff y muchos otros respetados autores, educadores y psicólogos.

Incluso antes de conocerla, ya yo había llamado a mi blog SerPadresConscientes.com ya que una de mis pasiones es la expansión de la consciencia y, en nuestro rol como padres se evidencia profundamente ese viaje.

En especial gracias al respaldo y gran poder de influencia comunicacional de Oprah, el nombre y mensaje de la Dra. Tsabary se ha vuelto—afortunadamente—tendencia desde entonces. Éste ha causado movimiento en millones de individuos alrededor del mundo, y está promoviendo el despertar a una nueva manera de vivir y criar.

Desde tu Rol como Mamá o Papá, Imagina lo siguiente…

Insisto en no hacer promesas, dar garantías ni pintarte historias color de rosa. Mi intención no es convencer sino educar, acompañar, servir y sumar. Y así como te digo que no es una fórmula, también te quiero hablar de lo que es una posibilidad y, aunque no será igual para todos, vale el esfuerzo intentar vivirlo. Porque además, en el intento, que no te quepa duda que navegarás las aguas del despertar.

Según tu momento de vida, sea que no tienes hijos aún y quizá no pienses en convertirte en mamá o papá, que sean pequeños, que estén en esa edad que no son ni niñitos ni adolescentes, o que ya llegaron a la adolescencia, imagina lo que sería la experiencia de pasar

De los mal llamados “terribles dos” a…

Darle la bienvenida a
“la aventura del descubrir”.

De los castigos y las amenazas tipo “cuento tres y llevo dos” a…

Negociaciones respetuosas de las necesidades de ambas partes.

De las nalgadas y luchas de poder a…

Interacciones más pacientes
y Conversaciones empoderadoras.

De las dudas sobre qué hacer a…
Más claridad intuitiva y cognitiva.
De temerle a la llegada de la
(irrespetuosamente denominada) “aborrescencia” a…

La confianza de haber plantado semillas que facilitan para ti y tus hijos una transición lo más gentil y empoderada a la adultez que les sea posible.

Imagina que puedes confiar en tus hijos —y en ti—, que te sientes segurx y en paz con la manera en que los crías y alistas para vivir el mundo en el que crecerán.

¿Puedes sentirlo? ¿Puedes conectar con la liviandad, la fluidez, la paz que son posibles? ¿La sensación de liberación y expansión? ¿La certeza de estar siendo la mamá/papá que tus hijos—desde los seres espirituales que son—están pidiendo?

Esa es la alternativa a reaccionar sin darte cuenta desde lo que llamas «heridas», carencias, y necesidades proyectadas en tus hijos.

Esto es lo que es posible cuando escoges despertar como individuo, para vivir tu parentalidad desde el espacio más consciente y elevado que te sea posible y relevante.

Ser la Mamá o Papá Consciente
que Tus Hijos Necesitan NO QUIERE DECIR DEJAR DE SER TÚ, SINO SER MÁS DE Tu AUTÉNTICO «YO».

 

LA CRIANZA CONSCIENTE LE OFRECE A TUS HIJOS…

  • Semillas que les ayudarán a desarrollar un criterio saludable desde sus preferencias y autenticidad, con menos interferencias, dependencia sumisa, ni entregar su poder a factores externos.
  • Apoyo mientras navegan por las fases naturales de su proceso evolutivo, y tu confías y respetas su sabiduría.
  • Herramientas que les faciliten tomar decisiones más saludables y alineadas a su genuino entusiasmo.
  • Respeto y confianza —hacia sus padres y en sí mismo facilitando que acudan a ti si ellos así lo deciden.
  • Espacio para conectar con su propia intuición, sabiduría, pasión y auténtica voz.
  • Incrementará las probabilidades de conectar a su auto-confianza.
  • Una mirada más profunda de la vida.
  • La posibilidad de interesarse por su propio trabajo personal de despertar, al ver a sus padres ocuparse del suyo.
  • Recursos internos para navegar los naturales retos de la vida.

Y a ti te ABRE POSIBILIDADES COMO…

  • Navegar las diferentes fases del desarrollo evolutivo de tus hijos —y tu proceso personal de transformación— con más paciencia, empatía e intuición.
  • Impulsar tu despertar espiritual y expandir tu consciencia para vivir más plena e intencionalmente.
  • Fluir con más frecuencia más allá de los retos que naturalmente presenta la conducta de los hijos, respondiendo en lugar de reaccionando desde tus historias.
  • Liberarte más y más, poco a poco, de la justificación y la culpa —personal y hacia otros—, y sentirte en paz con tus decisiones como padre. Aprenderás a ser más amable y gentil contigo mismo.
  • Disfrutar tiempo extra, y mejor vibra, al ahorrarte las peleas con tus hijos y vivir en una atmósfera hogareña más armoniosa. ¡¿Te imaginas?! :-)
  • Sentirte con más confianza, seguridad y paz, sabiendo que le estás dando a tus hijos lo mejor de ti, además de herramientas en las que realmente crees.

¿Resuena contigo el vivir así tu vida como individuo, además del rol como mamá/papá y la relación con tus hijos?

Nuevamente… no hay garantías, porque cada individuo tiene temas personales a explorar.

Pero es una posibilidad real cuando nos entregamos al proceso de aprender a trascender…

Los Retos de la crianza 

Ser padres, tal como lo hemos aprendido y practicado, es disfuncional. Hace muchas generaciones ha quedado demostrado que no es suficiente, ni se actualiza como es necesario.

La parentalidad tradicional tiene su basamento en el principio de la «supervivencia de la especie». Es decir: proveer seguridad física a los más pequeños, ayudarles a sobrevivir para perpetuar la especie, y convertir a los más fuertes en líderes de la tribu.

Sí, con el tiempo la parentalidad se ha vuelto más sofisticada. Pero aunque la forma ha cambiado, ese fondo permanece.

A medida que evoluciona la historia, la humanidad ha ido demandando más libertad y el derecho de expresarse sin restricciones. Pero la crianza tradicional no está en línea con ese paradigma, ni preparada para esas demandas.

¿La razón?

Con el concepto ancestral de supervivencia de fondo —y desde las historias personales en cada generación— se va instalando un modelo hegemónico (esto se refiere a la dirección suprema, el predominio de una cosa o persona sobre otra).

La hegemonía parental utiliza la autoridad y el miedo para controlar, bajo la premisa de que quien la ejerce tiene más conocimiento, y busca proteger a quien domina.

A partir de allí, se instaló en nuestra cultura el exigir obediencia, la represión, y un sistema de castigos-recompensas.

Todo esto, pagando el precio de la supresión de la conexión consciente con la esencia propia y de los hijos.

El modelo de crianza clásico está basado en autoridad, miedo, y jerarquía. No en respeto, confianza y negociación.

Ese imbalance y juego de poderes, ha causado dolorosos conflictos entre las partes: los niños instintivamente pidiendo más libertad (en un ambiente con tantas opciones); y los padres inhabilitados para vivir estos retos efectivamente, operando desde la energía del miedo, la desconfianza y la minusvalía.

Las soluciones clásicas a esos conflictos están creando conflictos aún mayores. ¿La causa? La brecha entre la mentalidad de los padres convencionales y el impulso evolutivo de sus hijos.

Abierta o calladamente, los miembros de una misma familia pueden estar hablando diferentes lenguajes, y experimentando mundos distintos, o distanciándose progresiva y significativamente.

Definitivamente necesitamos actualizar nuestra manera de ser padres

Por nosotros.

Por nuestros hijos.

Por nuestras familias.

Por nuestra sociedad.

Por la humanidad. 

Pero ni la buena intención ni el amor son suficiente para navegar los retos en los que estamos sumergidos individual y colectivamente. Retos que nos sirven como contexto para, si así lo escogemos, impulsar nuestra evolución y la de la humanidad… un individuo a la vez.

Retos como estos:

El Condicionamiento a No Cuestionar Nuestra Manera de Ser Padres

 
Vivimos una vida tan agitada, que no nos cuestionamos nuestra filosofía parental. Y cuando nos lo planteamos, usualmente lo hacemos desde un distorsionado elemento de comparación: la manera en que fuimos creados, o lo que la sociedad dicta como patrón.

Este modelo nos mantiene desconectados de nuestras Verdades del alma, y en un ciclo de frustración y sentimiento de inadecuación.

La Creencia de que Criar Es un Tema Acerca de los Hijos y No Los Padres

 
Desde esa creencia, ponemos toda nuestra atención en nuestros hijos y su comportamiento. Estamos convencidos que la mejor manera de apoyarlos, es “arreglándoles” y “formándoles” para que tengan éxito, estén protegidos y sean felices.

Hacemos esto bajo la influencia de nuestras arrogantes expectativas, y nuestras historias personales, con la que nos relacionamos como «heridas». Irónicamente, nos mantenemos tan ocupados evaluando a nuestros hijos, que no nos percatamos de que la lupa debe ir sobre nosotros, y no ellos.

Al dejar de lado nuestro trabajo de autoexploración y despertar de consciencia, proyectamos nuestros temas no resueltos sobre nuestros hijos.

El Apego de la Pareja, Familia o Amigos a los Esquemas Obsoletos de Crianza

 
Aún desde sus bien intencionadas opiniones, consejos y perspectivas, en muchas ocasiones la pareja, familia o amigos se convierten en un reto a la hora de criar desde un paradigma consciente.

Sus juicios y cuestionamientos a nuestras decisiones respecto a la crianza de nuestros hijos, con frecuencia son muy incómodos y retadores obstáculos a sortear.

Un Sistema Educativo Basado en la Estandarización, No en la Expresión de la Autenticidad Individual y la Diversidad

 
El foco del sistema educativo actual es la absorción de información desde la memorización y repetición, no en la creatividad y el entusiasmo genuino. El sistema protege el status quo de la época industrial, en lugar de enfocarse en la esencia de los niños, expresada a través de sus pasiones, talentos naturales, intereses y ritmos individuales.

Las escuelas y los sistemas educativos carecen de alma.

Esto provoca en los niños una experiencia de desconexión de su entusiasmo y del disfrute por el aprendizaje.

¿Qué Hacer Entonces?

Educarnos. Prepararnos. Trabajar intencional, consciente y consistentemente en nuestro proceso de despertar como individuos, para desde allí influir directa y positivamente en nuestro rol como padres o madres.

Día a día aumentan las solicitudes (casi desesperadas) de padres pidiéndome iniciar un proceso de acompañamiento 1 a 1.

Pero mi disponibilidad de tiempo para acompañamiento individual es limitada y la divido con otros proyectos que también me apasionan, relacionados específicamente con la creación de contenido sobre despertar y expansión de consciencia. Además, mi enfoque son procesos de despertar más allá del rol parental.

Así que pongo mi experiencia de más de 10 años diseñando y conduciendo Webinarios y Programas Online como «Coaching eXtremo», «Expansión para el Despertar Consciente», «El Mapa del Deseo» y el que te comparto en esta página: «Ser [Padres] Conscientes» para acercar este paradigma a más personas alrededor del mundo.

Si resuenas, ve los detalles de la edición #12 del programa online que inicia el 31 de Octubre

12ava Edición Ampliada

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