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Correos con historias que mueven

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Este regalo no ocupa espacio, no pesa, te lo puedes llevar puesto, y le agrega valor a tu vida.

Son historias que estoy escribiendo como parte de la campaña educativa previa al inicio de la 12ava. edición del Programa Online «Ser[Padres]Conscientes».

Historias reales que escribo y envío por email, con sentido de propósito, valiosos enfoques, y miradas que activan, mueven y, si se usan, expanden la perspectiva tanto individual como acerca del rol parental.

Tabla de contenido

Historia 1: es mentira, el cambio NO duele

Historia 2: ya no tengo “mañana” para hacerlo distinto…

Historia 3: a los 14 años me desnudé ante un extraño

Historia 4: por esto es que mis heridas dejaron de doler

Historia 5: hoy es un día muy especial para las ovejas negras

Historia 6: querer NO es poder #sorrynotsorry

Historia 7: no es un reto… es un MITO

Historia 8: ¡basta ya!

Historia 9: La enviaré y publicaré el Lunes 26.

Historia 10: La enviaré y publicaré el Martes 27.

Historia 11: La enviaré y publicaré el Miércoles 28.

 

es mentira, el cambio NO duele

Hola, feliz ahora.

🎶 —En este enlace te dejo la música que escuché en loop mientras escribía estas sentidas palabras. Así quizá compartamos la onda del sentimiento—


¿Te incomodó el título de este correo?

¿Te alivió, quizá?

¿Te deja un poco en el aire?

¿¡Cómo es eso que “no duele” el cambio carajo, si te ha dolido un montón de veces!?

Dame un momento para contarte una muy reciente historia de cambio que estoy viviendo, y con ella mi visión respecto al tan mentado dolor que causa el cambio y los retos que nos empujan a transformarnos.


Apenas en Julio, cuatro meses atrás, cuando envié el primer correo de otra serie educativa de emails antes de iniciar el G11 de Ser[Padres]Conscientes, comentaba que tenía mariposas en el estómago de cara a que pensaba que mi hijo de 17 años, seguramente se iría “pronto” a probar sus alas en el mundo.

¡JA! Qué ilusos somos los seres humanos creyendo que podemos “predecir” el futuro.

Yo pensaba que se iría como a los 18 o 19…

Bueno… para hacerte el cuento corto… el 27 de Septiembre, a sus 17 años y 5 meses, mucho antes de lo imaginado, se mudó y ya no vivimos juntos.

No, no pasó algo “malo” entre nosotros.

Se mudó para iniciar su viaje. Para encontrarse y mirarse fuera de la esfera de la madre, como le llaman los psicólogos.

Ambos reconocimos que era el momento.

Hay detalles particulares de esta historia que no solo me pertenecen a mí, sino también a él, y por respeto no cuento todo… pero claro que hay particularidades.

Nuestra relación siempre fue super-mega-hiper-requete hermosa, cercana, cómplice, respetuosa, consciente, amorosa.

Y ahora, mi rol de mamá… ha cambiado radicalmente.

Llegó la hora, para él, de mirarSE en su propio espejo.


💛 (introduce un largo suspiro aquí) 💛


Y no es un suspiro dramático.

No es un suspiro de “dolor” por el cambio.

Es un suspiro de reconocimiento por el retador proceso de ambos.

Un suspiro de honra, de compasión, de adueñamiento, de acompañamiento.

Y también, de agradecimiento por haberme preparado desde hace mucho, como individuo y mamá, para los retos de criar.

Y de retos es que te voy a estar hablando en esta serie de correos que inicia hoy. De cómo observar y observarNOS para iniciar el viaje de aprovecharlos, o de aprender a soltar la resistencia, si es que la hay.

⚠️ INTERMEDIO. Por favor lee atentamente esta nota:

Durante las próximas dos semanas voy a compartir casi todos los días un correo con mi mirada acerca de la crianza consciente que yo practico y enseño. Especialmente sobre los retos de la crianza, cómo nos transforman si escogemos aprovecharlos en lugar de resistirlos, y de qué trata el camino para trascenderlos.

Mi intención con estos correos: promover despertar… mostrar posibilidades… y provocar el deseo de evolucionar como padres.

A través de historias te voy a ir mostrando conceptos, distinciones, principios y perspectivas que te ayuden a conectar a la parentalidad desde una mirada un poco más expandida.

Y luego de llevarte puesto lo que resuene, si quieres más, sin sorpresas desde ya te digo que te voy a ofrecer lo que tengo para dar: la oportunidad este 31 de Octubre de vivir una experiencia de inmersión profunda durante 9 semanas —en la 12ava edición del programa online Ser[Padres]Conscientes— para que te eduques no solo como mamá o papá (sea que lo seas ahora o algún día), sino para tu despertar como individuo.

Porque como siempre digo…

«Somos los Padres que Somos Desde los Individuos que Somos»

Y es cuando nos intervenimos como individuos, que nuestra dimensión parental florece.


Ok. Sigo.

Hay una frase que le atribuyen a Buda pero después de investigar pues no, dicen que no la dijo él.

Y la verdad no me sorprende porque con ir más allá de la superficie cualquiera en un camino de despertar podría haberla dicho:

El cambio no es doloroso. Es la resistencia al cambio lo que genera dolor.

Y esa es justamente mi experiencia.

No te voy a decir que no he experimentado dolor…

ante la habitación ahora perfectamente ordenada que, cuando él estaba allí, era un absoluto desastre.

ante el aguacate que ya no se oxida y pone negro de esperar que él se lo comiera porque “se le olvidaba”.

ante el silencio en las noches, en lugar del ruido con el que nos despertaba, cuando se acostaba tardísimo y buscaba un vaso de agua en la cocina.

ante la ausencia de interrupciones constantes para contarme algo aunque yo estuviera escribiendo enfocadísima con audífonos puestos y todo.

¿Te diste cuenta de algo en las anteriores frases?

¿Las negritas en la palabra «ante»?

YES!!!

Es que el dolor no era POR sino ANTE los hechos.

Y eso es clave.

Porque no es lo que sucede lo que “me causaba dolor”.

Es MI posición ante ello.

Es decir…

El (potencial) dolor no viene de afuera. Si surge, se origina, dentro.

Y si se origina dentro, significa que…

…no estoy a merced del otro, del afuera, de la circunstancia.

…no tengo que “esperar” que el dolor pase “solo”.

…no depende de algo externo.

…estoy habilitada para hacer algo con ello.

…en todo momento tengo acceso a mi experiencia interna.

…mi mirada no es estática sino fluida.

…el sentir es… subjetivo 🧨


La primera semana que mi hijo se fue, Leo le acompañó a su nuevo hogar en la costa opuesta y yo, intencionalmente no. Me quedé en Boston.

Todo un desafío. Pero ambos necesitábamos esa distancia inicial para adueñarnos cada uno de nuestra experiencia.

Él, ya “grande”.

Yo, ya “sin él cerca”.

Ambos anclados en el amor que llevamos dentro.

Sé que todos los padres,madres e hijos vivimos la misma experiencia en algún momento de la vida, pero…

Cómo se procesan las experiencias marcan nuestra mirada por un largo tiempo.

Y yo usé es semana sola-conmigo para adentrarme en un proceso sagrado de honra y cierre, de aceptación y reflexión profunda, de sentimiento y de vacío, de expansión acelerada.

No voy a contar toda mi experiencia porque, no solo que sería demasiado extenso y privado, sino que sin contexto hay mucho que no te haría sentido.

Pero quiero dejarte con la idea de contemplar la posibilidad de que no somos víctimas de lo que ocurre, de lo que nos desafía, ni del dolor, ni de lo que sentimos en un momento dado.

Somos más que quien experimenta la experiencia.

Mucho más.


¿Imaginas una vida cada día más despiertx… con más claridad y certeza… dejándote guiar por la Sabiduría de la que provienes?

Es posible.

Es un camino.

Es un viaje de despertar.

Y desde @elpoderdeser y en Ser[Padres]Conscientes acompaño a dar los primeros pasos en ese viaje… que no tiene retorno.


Hoy te di la introducción al tema de los retos —especialmente aquellos ante los que la parentalidad nos lleva— desde mi experiencia.

El Domingo te hablaré un poco sobre otro reto de la crianza consciente: no sé aún si el de trascender nuestro ego o el de soltar las fucking expectativas.

Ya veré qué surge a través de mis dedos mañana.

Por cierto, esos son dos de los temas de las clases de Ser[Padres]Conscientes que más revuelcan a los participantes 🤪

Nos encontramos en tu buzón este Domingo.

Happy Weekend.

Evelyn

p.d. Por cierto, como parte de la campaña educativa pre-programa, estoy haciendo unos #liveconalma y #liveconproposito de lujo que tienen contenido que mueve, remueve y expande la mirada.

Aquí te dejo el enlace para que veas los que ya hemos hecho hasta ahora:

Live con Erika de @prolactancia

Live con Arianna de @arianuchis

Con Andres, papá orgullosamente graduado de SPC G11 (esta grabación está en mi cuenta @elpoderdeser)

p.d. ¿Te gustó la música que te recomendé? Yo AMO a Ólafur Arnalds ✨

ya no tengo “mañana” para hacerlo distinto…

Quizá me hayas escuchado hablar de esta historia antes… pero créeme… contarla en este momento, cuando hace, hoy precisamente, tres semanas que ya mi hijo no vive conmigo, tiene todavía más sentido.

Mi perspectiva —tanto de la historia misma, como de estas tres semanas— hace que que sea distinta.

Es como si en estas tres semanas, veo mi maternidad en retrospectiva con mucha más nitidez, con la claridad y fuerza de lo inevitable… porque ya lo hecho, hecho está.

Ya no tengo “mañana” para hacerlo distinto.

Esto es muy poderoso.

Quisiera contarte muchos elementos de este proceso, para que puedas verte reflejadx en él y extraerle provecho, pero tengo que escoger en pro del espacio y el tiempo qué compartir, así que, como te comenté en el primer correo de esta serie, hoy hablaré de uno de los grandes retos a los que nos lleva la crianza: las fucking expectativas.


VOY CON LA HISTORIA

Cuando estaba embarazada, a mis 36 primaveras, ya tenía yo mucho tiempo en esto del interés por lo espiritual.

Y cuando me imaginaba ya con mi pequeño hijo en brazos, jugando, paseando o disfrutando juntos… veía en mi mente… a un pequeño buda 😑

Me atrevo a decir, por lo que recuerdo de aquella Evelyn, que de verdad no era un tema de ego.

Al fin y al cabo, ser la “mamá de un pequeño buda” no me hacía ni mejor ni peor que ser la “mamá de un pequeño Messi”.

O de un “pequeño Eric”.

Que es lo que fui 💛

Pero esa era mi preferencia, por así decirlo. En mi fascinación por el mundo espiritual, yo quería que todo en mi vida estuviera tocado por ese halo.

Incluyendo a mi hijo.


En la medida que él crecía nuestra relación se fortalecía y éramos más y más unidos, más allá de haber muestras claras de que nuestros intereses personales eran bastante-muy distintos.

Incluso así, a veces llegué a pensar que de tan cómplices que éramos nunca llegaría a querer irse de casa… o al menos, que lo haría a una edad más avanzada… pero, una vez más, las expectativas se demuestran irracionales y desatinadas.

Afortunadamente desde entonces, yo tenía clara la mirada que hoy comparto y enseño:

Los padres no estamos fabricando una persona. Estamos habilitando las condiciones para que esa persona que ya es… se desarrolle.

Igual que una bellota es un roble… en forma aún de bellota.

El hecho es que a sus 17 años ya mi hijo vive en otra ciudad, sin que otro le diga qué hacer, cuándo hacerlo o cómo hacerlo.

Se dedica al daytrading, le interesa la política, la geografía, le fascina la historia…

Y su pasión son los video-juegos.

No FIFA, no. Ni hablar de Fortnite. Sino los otros.

Esos que tantos padres temen y quieren evitar que sus hijos lleguen a ellos: GTA, Battlefield, Witcher 3.

Y el más esperado de todos los tiempos… Cyberpunk 2077.

Pero también ha invertido incontables horas de su vida en juegos de estrategia como Europa Universalis, por ejemplo —que es como aprendió de historia y geografía más de lo que podría haber aprendido en el colegio.

En fin… que de Buda, nada.

Y nuestros intereses no podrían ser más diferentes. En serio.

Al mismo tiempo, a sus 17 años aprecia y reconoce el valor de la influencia que ha sido la mirada espiritual profunda que he compartido con él toda su vida, y los principios desde los que lo he criado.

Lo utiliza a veces conscientemente y otras de forma automática y subconsciente.

Él sabe que mucho de su mirada hoy día es la que es, porque ha recibido lo que ha recibido.

Y ahora, en mezcla perfecta con quien él es… él solo decide qué hacer con ello.


Y… ME FUI METIENDO LAS EXPECTATIVAS POR DONDE ME CABÍAN

De yo haber insistido en mis expectativas, todos habríamos sufrido.

Afortunadamente me di cuenta pronto, porque de lo contrario habría sido injusto, disfuncional, tenso, doloroso, y frustrante.

Yo me habría perdido de la belleza de un ser único que se desarrollaba frente a mis ojos, y no habría cumplido con mi propia definición de crianza consciente:

Acompañar, sostener y promover, respetuosa y conscientemente, que nuestros hijos vivan SU verdad y NO la nuestra.

Y de yo no haberlo tenido claro, él nunca habría desarrollado la confianza necesaria en su valor, su poder, y su fuerza, para asumir ahora su vida desde él mismo.

Y aunque en la adolescencia todos esos elementos suelen ser aún débiles por estar en plena formación, sé que él vive y vivirá el viaje que necesita vivir.

Siempre es así.

Para todos.

Él sabe que sigue contando conmigo, y con Leo, y con su papá.

Pero muy especialmente…

Él sabe que cuenta consigo mismo.


AHORA… GRAN DETALLE

Soltar expectativas nos “fuerza” a hacer de forma sostenida el trabajo de desarrollar la mirada que nos permita, oportunamente, ser capaces de soltarlas sin sustituirlas convenientemente por otras.

(please, lee nuevamente esta frase 👆🏼)

Y es aquí donde entra, una vez más, el principio que atraviesa todo mi programa Ser[Padres]Conscientes: «Somos los Padres que Somos DESDE los Individuos que Somos».

Si como individuos no hacemos el trabajo de ir despertando… como padres no podremos ejercer ese rol desde un nivel más expandido de consciencia.

Porque no somos dos entes separados.

Yo no soy Evelyn separada de la mamá de Eric. Tú tampoco vives tu dimensión individual, separadx de tus otros roles (hjjx, papá o mamá, profesional, colega, ciudadanx).

Así como tampoco… somos un humano separados del Ser Espiritual que Realmente Somos.

Y desde la inconsciencia, no nos daremos cuenta de las expectativas que cargamos sobre los hombros y proyectamos en el camino de nuestros hijos.

La cotidianidad, la logística, el saber cómo acompañarles en una pataleta, tener claridad de cómo responder cuando muerden o golpean, saber sentar límites amorosamente firmes, tener a manos las preguntas idóneas para hacerles o las respuestas a darles… todo eso es sin duda muy importante, valioso y necesario.

Pero si no hacemos consciente la estructura, la fundación desde la que operamos como individuos, y que se refleja en nuestro rol de padres… ninguna forma ni consejo parental podrá compensar el impacto silente de nuestros paradigmas ocultos.


Fondo por sobre Forma.

Siempre será el camino más directo a las verdades del alma.


Y mi verdad del alma es compartir, sumar y servir a quien resuene, tanto como esté abierto a recibir lo que tengo para dar.

Para algunos, estos correos, la Guía gratuita de AtuoExploración Dinámica «Amar No Es Suficiente», mis posts en IG @elpoderdeser sobre expansión de consciencia y despertar espiritual, mis Live… será suficiente.

Gracias por tomarlo.

Para quien quiera ir más allá, está la edición #12 del Programa Online «Ser[Padres]Conscientes».

El 31 de Octubre iniciamos un viaje sin retorno a más de cada uno de nosotros.

Si resuena, cuenta con mi compromiso de entregar todo lo que tengo.

Abrazos muchos de corazón a corazón,

Evelyn

p.d.1. He tenido poderosos Live, afortunadamente con grabaciones todos: con @arianuchis (32.000 vistas y contando); con la elocuente Erika de @prolactancia; con Andrés, un papá ya no autoritario 🥳recién graduado de la más reciente edición; con Heidi y Ricardo, una pareja que cambió radicalmente su mirada sobre la crianza a raíz de miraSE en la pasada edición de SPC ante su segunda hija de 10 meses, después de 10 años de práctica con su primera hija; y el Live que hicimos Leo y yo .

¡Y esta semana vienen más, que anunciaré por IG!

p.d. si quieres saber un poco más sobre la filosofía de la crianza consciente que yo practico y comparto en el Programa Online Ser[Padres]Conscientes que inicia el 31 de Octubre, te invito a leerla aquí.

a los 14 años me desnudé ante un extraño

Tenía yo 14 años y mucha rabia y rebeldía justificada.

Desde esa rabia ardiente fue que decidí desnudarme de la cabeza a los pies y quedarme como cuando aparecí en el mundo… aún sabiendo que habían extraños en mi casa.

Y es que la adolescencia es una etapa tan compleja.

No solo para los padres.

¡Para los adolescentes especialmente!

Aunque los padres, desde el ego adulto herido, parece que nos enfocamos más en nosotros que en nuestros hijos.

El hecho es que mi papá, en una de ego controlador exacerbado (te hablo más abajo en este correo de ese y otros tipos de expresiones del ego de los que hablo largo y profundo en Ser[Padres]Conscientes) decidió… nada más y nada menos que quitar la puerta de mi cuarto porque, según él, “… yo pasaba demasiado tiempo encerrada y eso no era bueno para mí.”

Bueno, eso… y que él, en sus palabras: “No sabía qué hacía yo tanto tiempo encerrada”.

Es en serio: removió la puerta de las bisagras y dejó mi cuarto sin puerta.

LA VENGANZA

Así que, en un clarísimo y consciente acto de venganza, cuando escuché que uno de sus socios había llegado a casa y mi papá le estaba enseñando el apartamento… me desnudé.

Cuando mi papá pasó con su socio frente a mi habitación, me encontraron desnuda y mirándoles. De frente. Sin vergüenza alguna. Con la fuerza potente que da el sentido de injusticia.

De más está decir la incomodidad que ellos dos sintieron.

Pero yo me ocupé de aclarar en alta voz, antes que mi papá se llevara a su amigo de la escena del crimen, que “¡Mi papá quitó la puerta porque quiere saber qué hago todo el tiempo!”


EL EGO

Aquí quería yo llegar.

Verás, mi papá era un buen hombre. En serio.

Incompetente emocional, sin duda.

Y con un ego controlador que nublaba su lado cariñoso.

Pero un buen hombre que nos quería a mí y a mis hermanos, aunque ello no evitó mucho dolor en nuestra infancia.

Pero antes de seguir con el impacto que tiene el ego en TODAS las dimensiones de nuestra experiencia como individuos, y muy muy muy especialmente a la hora de criar, quiero aclarar algo que probablemente me hayas escuchado decir antes:

El ego NO es el enemigo.

Definir lo que es el ego, requiere fundación y contexto. De hecho, en Ser[Padres]Conscientes nos toma varias horas adentrarnos en el tema, para hablar de algunas manifestaciones del ego cuando somos padres:

  • El ego de la imagen
  • El ego de la perfección
  • El ego del estatus
  • El ego de la conformidad
  • El ego controlador

Una definición de la que podríamos partir, aunque insisto, requeriría más tiempo para hacerle justicia al tema es que:

El ego es lo que nos permite tener un sentido de identidad. Y, en este sentido no es ni bueno ni malo. Necesitamos un sentido de identidad en el plano humano. El ego es una estructura mental desde la que nos relacionamos con la idea de la realidad física en la que nos encontramos. Es una herramienta de la Consciencia. Como una interfaz: aquello que, psicológicamente hablando, nos permite interactuar con nuestro entorno.

Sin ego yo no podría hablar con la claridad y certeza que lo hago de los temas que comparto. Sin ego, Jesucristo o Buda no podrían haber tenido discípulos. Sin ego Vincent van Gogh no habría tomado nunca un pincel.

Importante recordar que a un nivel elevado de Consciencia, en el plano espiritual, la identidad es una ilusión absolutamente temporal, pero en el plano humano, es necesaria.


VOLVAMOS A LA HISTORIA

Cuando mi papá quita la puerta de mi habitación, lo hace desde su ego controlador.

La ilusión de controlar a otro, le ofrece a algunas personas una fantasía de superioridad que les transmite la idea de estar más adelante en el juego de la vida.

Se sienten en menor riesgo. Se sienten más seguros.

¿Lo ves?

Riesgo… peligro… protección… miedo.

Es un tema de miedo al final.

El ego controlador esconde un profundo miedo.

Aunque un papá o mamá pueda controlar las circunstancias, en este caso la puerta de mi habitación, no podrá controlar al otro individuo. Ni lo que piensa, ni lo que siente, ni, eventualmente, lo que haga.

Y un hijo sometido por un papá o mamá controladores, no tengas la menor duda que buscará rebelarse con lo que tenga a mano.

Así sea… quitándose la ropa. Como hice yo.

A través de mi historia, ¿logras ver que quizá el comportamiento de tus hijos tiene razones más allá de las que has asumido hasta ahora?

Yo no me desnudé por malcriada. Me desnudé como un recurso para reclamar mi derecho a la privacidad.

Esto no quiere decir que contar con un papá o mamá controladora sea la única causa de rebelión.

O que un hijo no controlado (casi imposible porque los padres tenemos acceso a todo en la vida de nuestros hijos) no se vaya a rebelar.


REFLEXIÓN

  • ¿Qué concepto tienes de ego, antes de conocer el que acabo de compartir contigo?
  • ¿Qué expresiones disfuncionales de ego ves reflejadas EN TI en tu cotidianidad?
  • ¿Qué precios identificas que has pagado, en retrospectiva, por haber operado desde un ego no sano?
  • ¿Logras hacer pausa, mirarte y escoger distinto, antes que se disparen tus modos automáticos de ego?
  • ¿Qué temores crees que ocultan tus acciones egóicas?

No intervenirnos como padres, hace que actuemos con nuestros hijos desde ese espacio no explorado en nosotros.

Les hacemos receptores de nuestros puntos ciegos, y de las consecuencias de no aprovechar todas las oportunidades de despertar, expansión y evolución que dejamos pasar.

No me cansaré de repetirlo:

Somos los Padres que Somos Desde los Individuos que Somos

Intervenir a esos individuos es lo único que puede hacer que lo que le llegue a nuestros hijos esté un poco más limpio, menos distorsionado… menos cargado de ilusiones, mentiras e historias.


El tema del ego es uno que me ocupa mucho porque además de lo complejo que ya es, está importantemente desvirtuado en la narrativa cultural, haciendo que rápidamente muchos brinquen a pensar que el ego es algo “malo”.

Pero aún así… se hace muy poco para explorar qué sí es, y qué impacto tiene en nuestra manera de operar como individuos en todos nuestros roles.

¿Qué estás haciendo tú para evitar que tus hijos paguen tu desconocimiento o ceguera?

Definitivamente la parentalidad nos reta y nos empuja a transformarnos.

La cuestión es si estamos resistiendo —a veces en forma de simple evasión—, o aprovechando la oportunidad para evolucionar a la que esto nos llama.


TE INVITO

Desde un ego sano y consciente 😉me siento muy orgullosa de en lo que se ha convertido nuestro programa online Ser[Padres]Conscientes y el efecto cascada que tiene en la vida de los cientos de participantes que lo han vivido.

Es un programa en la que tu dimensión individual se ve tan tocada y movida como la dimensión de hijx, pareja, papá, mamá, e incluso como emprendedor/a o profesional.

¿Cómo no invitarte a que consideres participar en esta nueva edición? ¡La número DOCE!

Este próximo Sábado 31 iniciamos (el registro estará abierto hasta el Miércoles 28).

Por favor lee atentamente toda la información en esta página. Hay mucho más que información sobre el programa. Hay información educativa de gran valor:

Filosofía, detalles y más acerca de Ser[Padres]Conscientes

Sea lo que sea que decidas, es mi intención que estos correos estén tocando fibras en ti, moviendo y removiendo lo que estaba quizá demasiado quieto.

Porque es que a veces necesitamos dejarnos incomodar un poco para evolucionar 😉💫

Seguimos… Mañana te traigo otra historia que te ayude a ver más de ti.

Un abrazo

Evelyn

por esto es que mis heridas dejaron de doler

Son muchas las historias que tengo para contarte de mi niñez, en la que mi papá es el “malo” de la película.

Y no tengo intención alguna de satanizar a mi padre, o utilizarlo como carne de cañón.

Además, mi papá fue mucho más que su incompetencia como padre.

Utilizo mis historias, mis recuerdos, mis interpretaciones de lo que en su momento ocurrió, clara que de que con el transcurso del tiempo y las diferentes versiones de Evelyn, cada una con nuevos paradigmas y diccionarios, seguramente han distorsionado algunos elementos, más allá de que la circunstancia que recuerdo haya sido así.

¿PARA QUÉ TE CUENTO ESTAS HISTORIAS QUE TE HE ESTADO ESCRIBIENDO?

Entre otras cosas, las uso para evidenciar un tema que corre por las venas de la infancia… y a partir de allí inspirarte quizá a ¡adueñarte de ello ahora en tu adultez!

Un tema que es necesario explorar, trabajar y resignificar si queremos tener una adultez —y parentalidad— funcional, es el tema de las llamadas…

«Heridas de infancia».

Pero vamos sin drama, ¿sí?

Dame un momento y te voy a contar por qué dejé de llamarlas así: «heridas», cómo dejé de relacionarme con ellas desde el dolor, y qué hice finalmente con las mías.

Dejemos de lado por un momento el tema del nombre «heridas».

Es altísimamente probable que, lo sepas o no, tú tengas las tuyas. Las llamemos como las llamemos.

Nadie se escapa de la experiencia de vivir situaciones que pueden doler, incomodar o causar algún tipo de efecto.

Vienen en diferentes modelos, estilos, tipos, colores, niveles de profundidad e intensidad.

A veces tienen cara de insuficiencia.

Otras, de exceso.

Hoy día, en lugar de heridas yo las veo hoy como…

Equipaje emocional.

Y lo que hagamos con ese equipaje, tiene la capacidad de inclinar la balanza de nuestro bienestar, nuestro despertar, expansión y evolución, en una dirección o en otra.


POR QUÉ DEJÉ DE LLAMARLAS «HERIDAS»

Quiero aclarar que esto es una analogía, una referencia, no un modelo cognitivo, y que yo no soy psicólogo.

Lo que tengo es una larga y profunda experiencia en el tema, desde la búsqueda de la sanación de una niña que se sintió muy, pero muy, pero muy herida.


Vamos con algunos hechos.

Fuimos niñxs.

Tuvimos experiencias ante las que nos sentimos incómodos, dolidos, incompletos, confundidos, temerosos, abandonados, y tantos etc.

En conclusión: heridos.

No cataloguemos las experiencias como válidas o no, grandes o pequeñas, tontas o profundas, pocas o muchas.

Pensemos simplemente que son experiencias ante las que nos sentimos heridos cuando éramos niños.

Punto. OK.

Sucedieron. No se atendieron. Se sumaron nuevas. Se acumularon. Pasó el tiempo.

Y así… esas experiencias de sentirnos heridos dejaron improntas. Marcas. Costras. Huellas.

Dejaron un “algo” en nosotros que… si no se le prestó la atención que pedía, si no se tomó el mensaje que traía, seguramente quedó con el status de «pendiente».

Con el paso del tiempo, a ese pendiente se le van pegando y montando capas de interpretaciones, significados, historias, mentiras e ilusiones producto de la herida inicial + la distorsión del recuerdo + la mezcla con otras experiencias similares de dolor.

Lo cierto es que llegamos a la adultez, y el pendiente sigue pendiente, y esa “herida” es un mezclote, un engrudo, un patuque.

A veces con un impacto mayor. Otras menor.

Pero… nos acostumbramos a tenerla.

Y, alrededor de ella, tenemos toda una historia armada desde la que hemos construido una identidad: la de la víctima o superviviente de algo.

Tenemos culpables… tenemos una narrativa que nos protege y justifica… tenemos críticas… juicios… toda una novela.

Y no lo digo con desdén crítico.

Lo digo en serio.

El punto es que mientras insistimos en definir e interpretar esos recuerdos como “heridas”, los conectamos a dolor y hay, implícitamente, una carga de ser víctimas de algo que nos hirió.

¿Me explico?

En cambio, cuando conectamos a esos hechos que en su momento fueron dolorosos, ya no desde la mirada del niño o niña heridx, sino del adueñamiento, de la curiosidad, de la apertura, y cuando los utilizamos como un vehículo de expansión de la mirada, como un canal de evolución… se convierten en un equipajeemocional con el que podemos relacionarnos más livianamente.

Porque un equipaje no necesariamente implica dolor

GIF cortesía de @baticocina quien se divierte extrayendo GIFs de mis videos 😂

¿Vas viendo que lo que empezó como una experiencia de dolor en la niñez, sin darnos cuenta, de tanto tiempo de arrastre y distorsión se va convirtiendo en una historia que “duele cuando se recuerda”, pero no porque la estemos realmente experimentando dolorosa en este momento?

Es una suerte de ilusión óptica pero a nivel de memoria.

Lo que pasa es que nos la creemos, la repetimos y la vivimos y asumimos como una verdad.

Desde esa imagen herida de nosotros mismos, es que llegado el momento de ser padres… reaccionamos.

Porque, recuerda…

Somos los Padres que Somos Desde los Individuos que Somos

Y si “creemos” que somos víctimas y estamos heridos… o ni siquiera estemos conscientes de que estamos arrastrando esas “heridas”… desde allí es que seremos padres.

Y pareja.

Y profesionales.

Y ciudadanos.

Y todo lo demás.


Creo que me encadené con este correo 😬 y como hay suficiente contenido para ponerte a explorar tú-contigo, te dejo por hoy.

Pero seguro en el correo de mañana lo continue por algún ángulo.


Y HABLANDO DEL MAÑANA

¡Ya abrimos el registro, finalmente, para sumarte a Ser[Padres]Conscientes en su 12ava. edición. PFFF!!! D-O-C-E grupos… qué wow… en serio.

Si aún no sabes de qué va el programa, por favor lee completica la página, porque además de info del programa tienes info educativa de mucho valor:

Filosofía, detalles y más acerca de Ser[Padres]Conscientes

Quizá lo que estoy compartiendo contigo en estos correos te de pistas para atender alguna que otra herida que quizá sientas que tienes engatillada.

Pero sin duda, la inmersión en la experiencia en el Programa es un potente catalizador que tiene el potencial de transformar tu mirada mucho más allá de un poco aquí o allá, e impactar tu mundo como individuo, en todas sus áreas.

La liberación y el proceso de expansión que se abrió en mi vida cuando resignifiqué mis heridas fue no solo una experiencia sanadora sino el inicio de una nueva vida.

Literalmente.


Es un privilegio que me leas.

Gracias por dejarme entrar en tu vida.

Un abrazo de corazón a corazón,

Evelyn

hoy es un día muy especial para las ovejas negras

Hoy es un día especialmente especial… y siento que mi correo de hoy necesita reflejarlo también de igual manera.

Así que te pido especialmente 😉que lo leas completo porque la mirada que comparto hoy. sobre la expresión de nuestra verdad… tiene el potencial de activar un antes y un después en tu manera de operar.

Quizá tienes presente que ya abrieron las puertas de registro a «Ser[Padres]Conscientes» —solo hasta el Miércoles 28, ya que iniciamos el 31— y ello significa que hay vidas que cambiarán significativamente.

Ellos no lo saben con claridad.

Yo sí 😎

Atreverse a vivir una experiencia como la que «Ser[Padres]Conscientes» representa, y educarnos para criar, mirarNOS, e ir más allá de las apariencias es hacerlo diferenteir contra la narrativa culturalcorrer el riesgo de abrir una caja de pandora.

No, no te estoy desalentando a vivir el el programa si lo has considerado 🤪😂

En todo caso, es justo lo contrario ¡te estaría honrando y celebrando!

Y por eso este correo habla de las ovejas negras y de la idea de explorar a qué queremos o no pertenecer.


Siempre tuve una relación extraña con eso de «pertenecer» a una manada, a un grupo, a una comunidad.

Era como que sí quería… pero no.

Y es que lo que yo realmente quería era que me gustara querer pertenecer.

Pero en el fondo-fondo-fondo… no, no me gustaba.

No sentía que lo necesitara.

Y la verdad es que no, no quería.

Y aún hoy día, no, no quiero.

Apuesto a que somos unos cuantos los que hemos vivido una experiencia similar.

Incluso es posible que alguien se de cuenta mientras lea este correo que, a diferencia de ciertas corrientes, el pertenecer a un grupo no es, por sí mismo, garantía de bienestar.

Pertenecer, es una posibilidad abierta.

No una obligación.

Ni algo que “tengamos que hacer” por miedo a… «no pertenecer», a ser dejados por fuera, a estar solos.

Como si la soledad fuera algo de temer…


Te describo algunas historias que viví a ver si te hace click.

Y si es así, seguramente te hará sentido mi invitación final.

  • Mi mente decía que era cool pertenecer al grupete de las amigas en el colegio… pero yo no me reía de los mismos chistes, ni me parecían interesantes los mismos temas que a ellas.
  • Mi mente decía que era conveniente hacer los trabajos “en equipo” en la Universidad… pero yo prefería hacerlos sola porque las discusiones para ponerse de acuerdo eran larguísimas.
  • Mi mente decía que era más seguroy moderno salir de tragos en grupo… pero me fastidiaban las esperas por los demás, las preferencias tan disímiles, y ni hablar de los espacios oscuros, atestados de gente, y la música altísima que impedía conversar.
  • Mi mente decía que sería útil y amoroso tener un grupo de mujeres y mamás cerca cuando salí embarazada… pero yo me sentía tan bien y completa en la experiencia íntima y solitaria de mi preñez.

Aunque no me di cuenta entonces, ni lo llamaba así, afortunadamente pronto en mi historia me di cuenta que mi mente y “yo” no éramos los mismos.

Me encontré dejando de hacerle caso (a mi mente) en muchas ocasiones.

Con más y más frecuencia me encontraba tomando decisiones en nombre de mi corazón, no de las historias que me contaba la mente, del miedo, el ego o las costumbres.

Pero eso hizo que los amigos, la pareja de turno, la familia, colegas… y lo que sentí como “la vida”, me pasara facturas por “rebelde”… “distinta”… “a-normal”.

Por ser la… oveja negra.


Y resulta que las ovejas negras no son tan únicas, ni especiales. Ni tan a-normales.

En algún momento y en algunos espacios, todos somos ovejas negras.

«No pertenecer» ha sido una experiencia presente a lo largo de mi historia personal.

No lo busqué intencionalmente.

No era un tema de rebeldía sin causa.

Era rebeldía con causa.

La causa era la fuerza y potencia de mi voz interna. Era el llamado de mi verdad.

Y es que a veces nuestro fuego interno es apaciguado y contenido durante la infancia, por el poder de los padres, la escuela, la religión, la medicina, el gobierno o los ambientes limitantes, represivos y controladores.

Cuando vamos creciendo… resulta que poco notamos cuánto ha mermado nuestra voz.

Y no notamos tampoco que…

Es violencia y agresión impedir e interrumpir la expresión de nuestra verdad.

Lo que diga la familia, la lealtad a nuestra crianza, los amigos, la narrativa cultural y social… no son la causa de que no vivamos nuestra verdad.

La verdad, aunque duela, es que desde la renuncia ciega a nuestro derecho y el miedo a las consecuencias… nos dejamos someter.

Vivir un viaje de despertar y expansión de consciencia es lo que permite que nos adueñemos de la verdad detrás de nuestra forma de responder ante la vida.

¿QUÉ TIENE QUE VER TODO ESTO CON EL TEMA DE LA CRIANZA CONSCIENTE QUE HE VENIDO COMPARTIENDO?

TODO.

Porque desde la búsqueda automática de pertenecer, sin cuestionar nuestras decisiones, sin discernir, y desde el miedo a pagar algunos precios —que nunca serán tan altos como la deslealtad a nuestra verdad—, podemos tomar decisiones parentales que le heredarán a nuestros hijos esa manera robótica de operar.

Porque, por ejemplo:

  • La decisión personal de tener hijos o no (que desde el plano espiritual es otro tema, en el cual la mente no tiene nada que decir), necesita responder a la expresión libre de nuestra verdad.
  • Parir en agua en casa con tu doula, o tener una cesárea respetada en un hospital, necesita responder a la expresión libre de nuestra verdad.
  • Criar como tu corazón pide criar a tus hijos, sin rendirle cuentas, ni justificarte, ni ceder ante quien crea que “malcrias” a tus hijos por cargarles, por no dejarles llorar, por respetar su individualidad, por no castigar ni pegar, y largos etc. necesita responder a la expresión libre de tu verdad.
  • Practicar colecho o no hacerlo, necesita responder a la expresión libre de tu verdad.
  • Amamantar o no amamantar, necesita responder a la expresión libre de tu verdad.
  • Decidir informadamente qué vacunas permitir o no, necesita responder a la expresión libre de tu verdad.
  • Desescolarizar, educar en casa o en colegio, necesita responder a la expresión libre de tu verdad.
  • Educarte para criar consciente y respetuosamente necesita responder a la expresión libre de tu verdad… y no al automático de tus lealtades, tu inconsciente y tu equipaje emocional.

Mi invitación para ti, por ti, para tus hijos y por tus hijos, a la humanidad y por la humanidad, es que hagas lo necesario para que sea la expresión libre de tu verdad la que impere.

Hacerlo, puede requerir soltar relaciones, maneras de hacer las cosas, dejar lugares, cambiar paradigmas, y sí, quizá sentirte un poco en el vacío por algún tiempo.

Seguramente, también requerirá abrazar nuevas ideas, lugares, prácticas.

Y al hacerlo es probable que, sin darte cuenta, un día te encuentres de frente con el disfrute, en resonancia, libre y en flow con un grupo que nunca te pedirá que pertenezcas a él, sino que te abrirá las puertas para que las cruces si deseas.

Y las mantendrá abiertas para que cuando quieras seguir camino, lo hagas en paz.


Cada nuevo grupo de «Ser[Padres]Conscientes» —como el que comienza a formarse hoy, al abrir las puertas de registro— lo siento como una potente ola que fluye a su ritmo en un mar que nos contiene a todos.

Y si decides sumarte a esta aventura de 9 semanas, no estarás “perteneciendo” obligadx y a la fuerza.

Estaremos navegando juntos.

Y si decides que no es tu momento, igual estaré cerca, ofreciendo lo que tengo para dar. Y aunque no será con tanta profundidad ni tan de cerca, seguiré honrando tus ganas de responder a la expresión libre de tu verdad.

Échate una pasada por la página, sea cual sea tu decisión final, para que leas el contenido que con tanto amor he vaciado en ella.

Si te abres a recibir, no te irás con las manos vacías de «Ser[Padres]Conscientes»

Abrazos muchos, de corazón a corazón,

Evelyn

querer NO es poder #sorrynotsorry

El hecho que nos digan qué es lo que hay que hacer, no implica que sea suficiente para que podamos hacerlo.

Si no hemos desarrollado las habilidades necesarias o no tenemos las perspectivas que se requieren, ya podemos conocer la teoría… que no necesariamente podremos aplicarla.

Eso de “Querer es poder” suena cool y da esperanzas… pero si revisas con ojo crítico tu vida y la de otros… verás que no es una “ley universal”.

👁No digo que no se pueda. Digo que no es una ley universalinfalible.

Una cosa son las posibilidades y otra las probabilidades.

Como seres humanos, nos toca trabajar consciente, alineada y comprometidamente en lo que se muestre en resonancia, para conectar a las probabilidades… pero después de ello… no hay mucho más que podamos hacer.

La ilusión del control se hace evidente a cada paso.


Esto aplica a muchos temas en la vida.

Y para ilustrarlo voy contarte una historia que he usado alguna vez, pero es probable que no la conozcas.

¿Viste alguna vez la serie en Netflix «La Casa de Papel»?

Yo sí. Es la primera y única serie que he visto en los pasados 10 años (a excepción de Friends, que la repito cada tanto y he visto 5 veces completa 🤪)

En esta escena, el personaje de Tokyo, le extrae una bala de Nairobi siguiendo instrucciones de un médico cirujano… a través de una video llamada.

Así mismo… (espero no haya sido un spoiler 😬)

Dame un momento y te explico qué tiene que ver Tokyo y esta escena de la serie, con el tema que he estado compartiendo en esta serie de correos educativos sobre crianza consciente y los retos que nos dificultan tanto la tarea de criar.


Por cierto, mini pausa para recordarte que esta serie de correos terminará el próximo Miércoles 28 cuando cierre el registro a «Ser[Padres]Conscientes», y que si resuenas o tienes curiosidad por saber más del programa, aún estás a tiempo, pero no lo dejes para el final, porque hay detalles que atender antes de iniciar y no querrás iniciar corriendo y con la lengua fuera, sino en flow.


 

Seguimos…

No te sientas mal si sabes qué es lo que “hay que hacer” pero te encuentras no haciéndolo.

Primero, porque sentirte mal no es lo que ayuda a reflexionar, movernos o avanzar.

Segundo, porque puede que tenga sentido que te suceda.

Tercero, porque tiene solución.


Aún si un excelente cirujano te guiara vía videoconferencia a extraerle una bala a una persona herida (como sucedió en ese capítulo de la serie de tv), es altamente probable que no puedas hacerlo, o que lo hagas mal poniendo en riesgo la vida de tu “paciente”.

Por supuesto… esto no fue lo que le pasó a Tokyo.

Ella lo hizo estupendamente bien. Con mucho suspenso, sí, pero la bala la sacó. Y Nairobi sobrevivió (please, ¡dime queno fue un spoiler!)

¿Por qué ella sí pudo y tú no podrías? (bueno, digo yo, que no).

Porque la vida no sucede en Netflix, porque tú no eres Tokyo, y porque no tienes el conocimiento, la experiencia, la práctica, las habilidades (o el estómago) para hacerlo.

En la crianza sucede bastante parecido.

Y aunque el riesgo no es inminente como en el ejemplo de la bala, y los efectos lamentables pueden tomar más tiempo en mostrarse, el mismo principio aplica.


Por ejemplo, ya te pueden decir que hay que “respirar profundo ante una pataleta, no gritar, no desbordarte, sentar límites amorosamente firmes”, etc. etc. etc. —todo muy lógico y necesario— pero quizá…

  • tú no has practicado la autoregulación lo suficiente o de la forma necesaria.
  • o tal vez no has aprendido a conocer y trabajar con tu ego lo suficiente como para poder desasociar las acciones de tu hijx de tu identidad como mamá o papá.
  • quizá no tienes ni siquiera has reflexionado en qué es eso del “ego”.
  • también es probable que no hayas hecho el trabajo personal de revisar tu equipaje emocional, y se te disparen tus memorias sobre qué hacían contigo cuando eras pequeñx, secuestrando tus emociones.
  • es probable que lo que tú llamas “límites” o ”acuerdos” sean órdenes disfrazadas.
  • incluso estas lógicas sugerencias podrían estar yendo en contra de tu paradigma parental heredado y no explorado, que dice que “los padres son la autoridad y los niños deben obedecerles o serán unos desadaptados en el futuro”.

Y, pues claro, tú no quieres que tus hijos sean unos “desadaptados“… ¿verdad?


Fíjate que todas las razones que muestro en este ejemplo tan básico, apunta a que previo a aplicar una teoría, necesitas haber hecho algún tipo de trabajoen ti.

Nadie aprende a nadar… fuera del agua.

Ni justo en el momento que lo necesitas 😬

Cuando tenemos el agua al cuello… no es el mejor momento para aprender a nadar.

Por eso en el programa online «Ser[Padres]Conscientes» el hilo conductor, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… es la auto-mirada.

Sí, sí, yo sé: suena a extraerse la bala uno mismo 😬Nada fácil.

Y bueno, no te diré que es facilísimo… porque te engañaría.

Pero es menos difícil que vivir en la lucha, en la confrontación, en la pelea, en la corregidera, en la auto-crítica, en la frustración o la culpa.


Tampoco te voy a decir que en las 9 semanas que dura el programa te convertirás —figurativamente hablando— en cirujanx.

Pero sí te diré que si haces un comprometido trabajo de autoconocimiento, profundo, intencional y consistente, desarrollarás una mirada más expandida, y te encontrarás con más herramientas, capacidad y claridad que si no lo haces.

Y, por consiguiente tus acciones estarán más alineadas a tus teorías.


Yo ofrezco lo que tengo para dar, y el programa «Ser[Padres]Conscientes» que inicia en una semana, el 31 de Octubre, es un viaje diseñado para mover, remover, expandir, elevar y transformar la perspectiva, primero como individuo y, por efecto, como mamá o papá.

Si no es con mi acompañamiento, pues vale.

Mi deseo es que lo hagas con quien, cuando y como resuenes. Pero que no lo dejes pasar.

Porque los hijos crecen… sepamos acompañarles o no.

Tienes información sobre la filosofía detrás del paradigma de la crianza conscientes, tal como yo lo comparto, en la página SerPadresConscientes.com, además de info del programa (el registro cierra el próximo miércoles), y también 5 puntos que hacen de SPC un programa diferente a la oferta disponible.

De corazón a corazón, espero servirte.

Evelyn

 

p.d. por cierto, si deseas sumarte al programa, hay planes de pago que pueden facilitarte realizar la inversión. Esa información la encuentras en la página de detalles del programa.

no es un reto… es un MITO

Esto que te voy a contar…

No es un reto sino un mito.

Te voy a compartir dos comentarios que extraje de Instagram y que estaban bajo un post donde se hablaba de educarnos como padres y de mi programa Ser[Padres]Conscientes. Te daré unas miradas sobre ellos, para luego contarte cuál es el mito, aunque creo que te darás cuenta pronto:

En este primero… fíjate, es un comentario que le hacen a María Gabriela de Faría, @thefaria (con ella y su esposo Christian @cmcgaffney hice un Live que a este momento +101.000 personas han aprovechado).

Gaby es una mujer de 28 años a quien conocí en Marzo y con quien he intercambiado bastante desde entonces.

Es actriz y tiene una comunidad en Instagram de 1.5MM de personas… pero yo no la conocía.

Así que me he relacionado con la persona que es, no con la actrizconocida que también es.

A raíz de nuestro intercambio cercano y más íntimo puedo decir que hay profundidad, inteligencia, belleza más allá de la física y deseo ardiente de evolución en ella.

Pero no puedo decir que “la conozco” realmente porque ello requiere de más. Al menos en mi manera de relacionarme con otros.

Ahora…

¿Se puede decir a alguien, por conocerle en redes sociales, que sus padres lo “hicieron bien”, como dice el comentario?

Ya aquí, tenemos una primera idea simplista de la parentalidad.

Los padres lo hicieron bien si sus hijos ¿qué?… ¿Si son exitosos? ¿Son famosos? ¿Son guapísimos como ella? ¿Se casan con una persona del sexo “opuesto”? ¿Son bilingües? ¿Viven en Estados Unidos? ¿Cuando deciden prepararse para ser padres incluso antes de tener hijos?

(sí, Gaby y su esposo Chris harán el programa aunque no tienen planes mentales de ser padres pronto 🥳)

Créanme, su belleza va más allá de lo físico.

Una pregunta que me surge inevitable es: ¿Y cómo sabemos entonces si unos padres criaron “mal”? ¿Cómo es eso de ”criar mal”? 🤔😳

¿Criamos mal cuando nuestros hijos no son o no hacen lo que nosotros desearíamos… lo que nos “deja bien parados“ como padres… lo que alimenta nuestras expectativas y ego de la imagen, del estatus o el control? (de estos dos puntos: expectativas y ego, hablo mucho en el programa, y revuelca intenso a más de uno).


En un momento atenderé la segunda parte de ese comentario que compartí al inicio, pero primero voy con otro comentario:

Este comentario estaba en la cuenta de Michelle Poler @hellofearsquien junto a su esposo Adam están embarazados de su primer hijo 💛 y también harán el programa ☺️, lo cual me contenta por el cariño que les tengo a ambos.

Te traduzco el comentario:

“… puedes prepararte todo lo que quieras, devorar libros sobre etapas del desarrollo evolutivo, técnicas de crianza consciente y todo lo que quieras, pero te garantizo que el momento que tengas a tu bebé te enseñará más que cualquier libro… y en algún momento te sentirás no preparada sin importar cuán preparada te sientas”.

Concuerdo en algo con la esencia de lo que yo interpreto en el mensaje… pero difiero de los detalles. Ya verás más adelante por qué.

Y ahora sí retomo la segunda parte del primer comentario que compartí:

«NUNCA se está preparado para ser padres, eso se aprende siéndolo»


EL MITO

Imagino que ya te diste cuenta…

Es un mito eso de que no es posible prepararnos para ser padres.

Es posible prepararnos.

Muy posible.

Es posible…

  • intervenirme como individuo para ver lo que no había visto de mi propia crianza y, desde allí, atender el equipaje emocional remanente para trascenderlo.
  • traer al consciente lo inconsciente.
  • ampliar, ajustar o cambiar mi paradigma filosófico y existencial desde el que opero en la vida, lo sepa o no.
  • conocer nuevas maneras de interpretar, definir y responder a mis hijos, mi pareja, mis padres, la vida y a mi mentalidad.
  • expandir la mirada sobre a lo que la crianza realmente me invita.
  • elevar el nivel de consciencia desde el que opero en mi rol parental.
  • resignificar mi historia.

Tan posible como es posible…

  • estudiar para ser médicos y que un paciente no se cure o muera.
  • aprender a nadar y que te ahogues.
  • saber manejar y tener un accidente automovilístico.
  • te prepares para montar tu emprendimiento y que no funcione.

Porque prepararnos…

  • no habla de ser infalibles.
  • no busca controlar la vida ni los resultados.
  • no niega que, como siempre digo: «El Alma sabe lo que la mente ignora».
  • es hacer lo que podemos con lo que tenemos.
  • habla de ser responsables, éticos, congruentes e íntegros ante el rol más trascendente en la vida.

Sí, una vez que tenemos a nuestros hijos en nuestra vida extra-uterina, ellos se encargan de mostrar, reflejar y evidenciar aquello que ellos necesitan y ante lo cual nosotros tenemos la oportunidad de vivir lo que, para mí, es la definición de ser padres:

Acompañar, promover y sostener, respetuosa y conscientemente, que nuestros hijos vivan su verdad y no la nuestra.

Pero ello no quiere decir que no tengamos algo que hacer antes de su llegada.

Dejar al azar, al famoso instinto parental, al como vaya viniendo vamos viendo, a unos cuantos libros, a los consejos, la reactividad o, lo más grave, poner sobre los hombros de nuestros hijos el que nos eduquen como padres a punta de ensayo y error con ellos… es irresponsable, holgazán, ceguera, desconocimiento.

NO SE TRATA DE CRIAR “BIEN” O CRIAR “MAL”

Como tampoco se trata de educarnos para formar individuos ni felices, ni inteligentes, ni coherentes ni nada.

Se trata de evolución… de despertar… de alineación… como individuos para a partir de allí ofrecer a nuestros hijos la versión más alineada y elevada que podamos darles.

Sin expectativas.

Sin agendas.

Sin control.


Es posible también que ya te hayas dado cuenta, a través de mis #LiveconAlma, la Guía gratuita «Amar No Es Suficiente», mis posts en Instagram @elpoderdeser y los correos de esta serie educativa… que Ser[Padres]Conscientes va mucho más allá de cómo hacer para que nuestros hijos x, y, z.

Mucho más allá de saber qué hacer como una teoría.

Si todo lo que he estado compartiendo contigo resuena y quieres sumergirte en el mar del despertar… te invito de corazón a corazón que consideres la posibilidad de ir más allá de tus miedos, razonamientos y excusas… que cuestiones tus “es que no puedo” o “es que no es mi momento” o “es que no sé” y te des la oportunidad, solo eso, de contemplar la idea de vivir la experiencia.

En solo 5 días, el Miércoles 28 de Octubre cierra aquí el registro, para iniciar este viaje sin retorno el Sábado 31.

Si puedo servirte, será mi privilegio acompañarte 🙏🏼

Abrazos muchos.

Evelyn

p.d. Te recuerdo que puedes ponerte al día con todos los correos e historias de esta serie educativa en esta misma página.

Y acceder a los 11 #liveconalma que llevo hasta ahora, aquí.

Happy weekend!

¡basta ya!

Pienso en mi papá.

Pienso en Gustavo.

Pienso en mi papá.

Pienso en Gustavo.

Pienso en mí y en mis hermanas.

Pienso en las hijas de Gustavo y María Fernanda.

Gustavo es el papá (entre muchos otros roles) con quien conversé ayer en un #LiveConAlma en dos partes sin desperdicio y que deseo con mi mente y corazón que, especialmente más hombres, vean y luego abran espacio de conversación sobre él.

Asegúrate de ver las DOS partes porque cada una estuvo cargada de 💛🧨

Quizá creas que cuando recuerdo a mi papá lo hago con tristeza, pesar, dolor o rabia.

Quizá creas que cuando escribo las historias sobre mi infancia hay vestigios de desconsuelo, daño o sufrimiento.

Quizá creas que pretendo y finjo esta paz con la que soy capaz de recordar mis recuerdos.

Quizá creas que arrastro o escondo aflicción, heridas o traumas.

Y aquí quiero llegar:

No soy víctima de mi padre, de mi niñez, de mi pasado, de mis recuerdos ni de mí misma.

Punto.

Me tomó lo que me tomó llegar a ese momento, hace ya muchos años, en los que el dolor, la rabia, el desconsuelo, los traumas y heridas se desvanecieron.

Si tú, o alguien a quien conoces, aún está en un espacio de dolor por su infancia, vale. Es así.

Y se respeta.

Desde mi propia experiencia afirmo que:

  • no es un cuarto sin salida.
  • no es una maldición eterna.
  • no es una deslealtad dejar de sufrir.
  • no es imposible —ni necesariamente difícil— liberarnos.
  • no tiene que ser un camino largo ni sufrido soltar el apego al dolor.
  • no hay una sola forma de procesar las experiencias, y probablemente necesitemos explorar varias a medida que se avanza en el camino.
  • no hay atajos, lo que pide ser atendido, tocará la puerta hasta ser atendido.
  • un psicoterapeuta con el que resonamos es un excelente recurso, pero indispensable tener presente que no hace el trabajo por nosotros.
  • creernos víctimas de la infancia puede ser una conducta adictiva no necesariamente vinculada realmente a la infancia vivida sino al estadio de consciencia, el paradigma de vida y modelo del mundo desde el que se percibe, define, interpreta y vive la vida.

Finalmente, lo más relevante en mi experiencia directa…

  • Cuando comencé a utilizar mi infancia no como excusa para justificar mi comportamiento o circunstancias ni como pretexto para sufrir, sino como contexto y estímulo para mi despertar espiritual, mi expansión de consciencia y mi evolución… fue cuando trascendí y me liberé del peso de mi equipaje emocional.
  • El camino de despertar, expansión y evolución continua mientras siga en el plano humano, así que seguiré viendo y procesando lo que siga apoyando mi viaje.

Así que…

Pienso en mi papá.

Pienso en Gustavo.

Pienso en mi papá… que no sabía que no sabía.

Pienso en Gustavo… que cuando se dio cuenta que había temas sobre los que no sabía que no sabía, decidió educarse, aprender, y tomar en sus manos las riendas de su mirada.

Pienso en mí y en mis hermanas… y en cómo cada una procesamos diferente nuestra infancia.

Pienso en las hijas de Gustavo y María Fernanda… y en las posibilidades que su papá y mamá les abren al haber decidido intervenirse como individuos y educarse para el rol más trascendente: acompañar a otro ser humano.

…y sonrío, y me emociono, y me estimula, y me compromete…

…a seguir siendo canal para mostrar lo posible, para interconectar, para abrir espacios de despertar, como Ser[Padres]Conscientes en el que no solo papás y mamás (actuales y futuros) aprenden de crianza… sino que tienen la oportunidad de conocer y aprender nuevas maneras de recordar sus infancias, de relacionarse con sus padres… y consigo mismos.


Es cuando decimos ¡BASTA YA! que terminan unas historias e inician otras.

Basta ya…

  • de sentirme víctima.
  • de recordar con tristeza.
  • de andar en círculos porque me siento protegidx.
  • de esperar que alguien o algo me de el paso a paso y me rescate.

Cada quien sabrá cómo se siente invitado a adueñarse de sus memorias, de sus comportamientos y de su viaje de despertar en lo humano y lo espiritual.

Yo sé que la vida ofrece una exquisita variedad de oportunidades dignas de ser aprovechadas.

Y así como hace muchas lunas no me quise quedar pegada en mi pasado, hoy te invito a escuchar el llamado evolutivo que te hace el alma que Eres.


Yo ofrezco lo que tengo para dar, y doy de lo que he vivido.

Ser[Padres]Conscientes inicia el próximo Sábado 31 de Octubre, y las puertas de registro cierran el Miércoles 28 para darnos chance de finiquitar detalles.

Si es para ti, adelante.

Si escoges otro camino de despertar y aprendizaje, seguirás contando conmigo a través de mis palabras.

 

Abrazos muchos, de corazón a corazón,

Evelyn

p.d. Como estamos en la recta final ante el inicio del programa, te recuerdo que si te has perdido alguno de los correos de esta serie educativa (o te sumaste después de que la inicié), aquí los hemos puesto todos aquí en una misma página 🤓

Igual con los 12 #liveconalma que he hecho en los pasados 10 días, que los encuentras aquí.

Así que haí tienes para ponerte al día y darte banquete hoy Domingo 😉

Si resuenas, ve los detalles de la edición #12 del programa online que iniciA el 31 de Octubre

12ava Edición Ampliada

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